Especializados en acciones formativas singulares y coaching, facilitamos el desarrollo de las competencias necesarias para que una persona se sienta más capaz de alcanzar los objetivos que se propone. Sentirnos capaces hace que nos sintamos con el control de qué hacer en una situación; y eso está en la base del bienestar personal y, como consecuencia, del éxito profesional.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Del 09 al 10

Revisar nuestra vida en el 2009: qué he hecho y cómo he vivido, es un buen punto de partida: ¿Dónde estoy? Pregunta que nos abre la puerta para tomar conciencia de nuestro presente. Pero sólo es el primer paso, un punto de partida para la evolución. ¿Ha sido un año de incertidumbre, tal vez bueno, tal vez regular, tal vez mejorable, tal vez especial o maravilloso?

La siguiente pregunta es ¿Dónde quiero estar? ¿Cuál es el futuro que deseo para mí en el 2010? Es el momento de identificar nuevas posibilidades, ser alguien diferente o hacer cosas diferentes, una nueva vida, tal vez. ¿Qué quiero conservar? Identificar aquello que me hace único y especial y las fortalezas que me servirán de palanca para apoyarme y evolucionar ¿Qué me falta para conseguirlo? ¿Poner en práctica alguna de las herramientas de la inteligencia ejecutiva que señala José Antonio Marina: orden, constancia, voluntad o motivación? ¿O tal vez superar un estado emocional que me incapacita para conseguir lo que deseo: miedo, ira, enfado? Pregunta esencial para conocer lo que necesito superar.

Y por fin, la pregunta definitiva. ¿Qué voy a hacer para lograr lo que quiero?

Es el momento de planificar y de orientar nuestro logro hacia la elección de formas de ser y hacer más acordes con nuestros propios deseos. Es el momento de planificar nuestro hacer, pero también nuestro ser, es el momento de plantearnos objetivos personales de crecimiento, de desarrollo y de felicidad. Sí, planificar también nuestra felicidad. Si tenemos metas y retos concretos, encaminamos nuestra energía en conseguirlo. Dice Enrique Rojas que el que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Dice José Antonio Marina que el objetivo de la inteligencia es la felicidad. Inteligencia significa etimológicamente saber escoger. Seamos inteligentes, escojamos quién ser en el 2010.

Nuestra actualidad

Hemos acabado el programa de formación en competencias en Caja de Ávila. De junio a noviembre “hemos vivido” en la Ciudad de la Santa. 120 alumnos a los que hemos formado en Liderazgo, Planificación, Negociación y Orientación al logro.



Ha sido un reto apasionante y un motivo de orgullo apreciar cómo las personas se van sintiendo más capaces, y desde ahí, se dan permiso para hacer cosas nuevas, aplicar técnicas y conseguir resultados diferentes y más eficientes. Nos hemos retado, alineado, reído, compartido, y hemos aprendido. Ahora todos somos más capaces.

El año lo hemos terminado con diferentes proyectos de coaching. Trabajar y trabajar, aprender y experimentar en coaching, ¡qué reto cada día!. Procesos que llevan a nuestros coachees a realizar sus objetivos rápida y satisfactoriamente.


También hemos enseñado lo que es el coaching con el Seminario de Introducción al Coaching para la Asociación de Antiguos Alumnos de la UFV.

Jane ha conseguido su certificación ACC en la ICF.

Seguimos trabajando para conseguir personas más capaces, que puedan superar los estados emocionales incapacitantes que impiden lograr nuestra mejor versión. Mucho trabajo en el diálogo con uno mismo que nos lleva a conseguir los logros que nos planteamos en las competencias personales y sociales.

Especial: Quién quieres ser en 2010

10 preguntas para ser quien quieres ser en el 2010

Te proponemos un ejercicio fascinante para empezar el año identificando quién quieres ser en este nuevo año.

Prepara una cartulina y revistas, pegamento, tijeras. Se trata de hacer un collage con imágenes que reflejen quién eres en el 2010.

Recorta las imágenes con las que te identifiques, palabras, colores, símbolos, todo aquello que te permita reflejar quién eres en el 2010 y pégalas en la cartulina a tu gusto.

Cómo título escribe yo en el 2010 soy … (y aquí anota los adjetivos que quieras)

Escribe también un lema, una frase o mantra que refleje la energía que te lleva a ser quien estás reflejando.

A continuación, reflexiona sobre lo que has hecho. Te sugerimos algunas preguntas para hacerlo, que merece la pena que contestes por escrito.

1. ¿Qué estoy mostrando en el collage, y qué no estoy mostrando?
2. ¿Me siento plenamente reflejado? ¿Falta algo? ¿Quiero quitar algo?
3. ¿Me ha sido fácil o difícil hacer el collage? ¿Por qué?
4. ¿Qué emociones me produce verlo: ansiedad, miedo, alegría, aceptación, tristeza, ira, asco, sorpresa?
5. ¿Qué me transmite: positividad, negatividad o neutralidad?
6. ¿Qué aparecen más: personas, ideas, cosas, acontecimientos, preguntas, aseveraciones?
7. ¿Qué hay igual que en 2009? ¿Qué hay de diferente con respecto a 2009? ¿Qué he cambiado? ¿Qué ha sido fundamental para que ese cambio se haya producido?
8. ¿Están reflejadas mis fortalezas, capacidades y competencias, lo que me hace especial, diferente y único?
9. ¿Qué me está dando fuerza y energía positiva en el 2010?
10. ¿Qué me hace sentirme feliz?

¿Cuál es tu conclusión después de hacerlo?

Ah... y si puedes, compártelo con alguien de tu confianza. Te será aún más impactante. ¡Qué lo disfrutes!

La voluntad para cambiar


¿Puede impulsar el coaching la voluntad?

“Nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo”
Henry Ford (1863-1947)


Cambiar, dejar nuestros cómodos hábitos y adoptar nuevas formas de hacer y de ser más acordes con nuestras necesidades y deseos, necesita un acto deliberado de voluntad para iniciarse. Si no se siente la necesidad de cambiar, no se cambia.

Voluntad es querer. (Del latín voluntas-atis). La voluntad, es la facultad superior de las personas que nos lleva a decidir qué voy a hacer, tener intención de hacerlo y dirigirme a ello. Para José Antonio Marina (Toledo, 1939 -... Filósofo, ensayista y pedagogo) la voluntad es una herramienta de lo que él denomina la inteligencia ejecutiva. Nuestro hacer es fruto de poner en práctica esa inteligencia ejecutiva, cuyas herramientas son orden, constancia, voluntad y motivación.

Con mi voluntad decido lo que hago o no. Gracias a ella elijo lo que hacer, soy consciente de ello y, por lo tanto, libre para hacerlo o no.

Cuando un coachee solicita un proceso de coaching suele sentirse en un espacio difuso en el que la voluntad está disminuida o confusa. Pero - y esto es lo esencial - siente la desazón de no estar donde quiere y necesita cambiar.

"La voluntad es la forma en que el ser humano experimenta su individualidad" Otto Rank, psicoanalista autríaco (1884-1939)

Es, probablemente, la facultad que más nos individualiza, que más nos hace un ser singular. Así es, con mi voluntad decido y hago, y, por encima de todo, expreso quién soy. Muestro lo que soy con lo que quiero. Está tan directamente vinculada con mi ser, que, en la medida en que soy consciente de mi ser, lo soy de mi voluntad, de mis elecciones y acciones. Con frecuencia, no somos conscientes de nuestro ser, y tampoco lo somos de nuestra voluntad, y lo que es peor, no somos conscientes de nuestra inconsciencia. Desde aquí difícilmente puedo desarrollarme como persona y elegir el futuro que deseo. Y es aquí precisamente donde empieza el trabajo del coach ayudando a la toma de conciencia de uno mismo y, como consecuencia, de la voluntad de cambio.

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad" Albert Einstein, físico (1879 – 1955)

La voluntad tiene una gran capacidad energética que nos impulsa, da seguridad y fuerza. De hecho la expresión habitual es “fuerza de voluntad” porque entendemos muy bien la potencia que tiene en nuestro comportamiento. Siempre hay voluntad, aunque ésta esté dirigida a permanecer como y donde estamos. Y siempre hay energía latente que podemos desarrollar. Tenemos más fuerza de voluntad cuanto mejor nos sustraemos de las exigencias exteriores y más conscientes somos de nuestros impulsos y los dirigimos. El diálogo de coaching le lleva al coachee a analizar sus exigencias y evidenciar qué utilidad tienen para él.

La decisión de hacer algo tiene que ser realista, inmediata y programada, de nada sirve esperar “hasta el lunes”, “el próximo mes”, o “a primeros de año”. La decisión se quedará en sólo buenos propósitos si no hay un compromiso personal con la decisión, que sólo puede ser fruto de la coherencia entre lo que se quiere y lo que es prioritario para la persona. El coach facilita que el coachee descubra sus prioridades y se comprometa con su decisión, muchas veces sólo con servir de espejo en el que el coachee se puede ver en perspectiva.

La voluntad se aplica en dos direcciones opuestas, y muchas veces, complementarias: eliminar y empujar. Para eliminar o inhibir impulsos automáticos, comportamientos ineficaces, hábitos inadaptados. Para empujar hacia los logros que nos planteamos. Si hablamos de cambio, hablamos de una voluntad aplicada en ambas direcciones; por un lado, tendremos que eliminar nuestro comportamiento actual, y por otro, adoptar un comportamiento nuevo. Sustituir hábitos requiere, por lo tanto, un esfuerzo doble y complementario. Para el coachee el apoyo y la claridad de criterios que consigue gracias al coaching es fundamental para que consiga el cambio deseado rápida y eficazmente.

"A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad" Victor Hugo, escritor francés (1802-1885)

La gran potencia de la voluntad tal vez radique en la diversidad de sus componentes, que le permite actuar sobre las múltiples necesidades complementarias de la acción. Por ejemplo, si hablamos de la determinación de la voluntad nos encontramos con diferentes clases de voluntad o diferentes aplicaciones de la voluntad ante las diferentes necesidades que la acción requiere.

Para empezar algo, Voluntad inicial: La voluntad para romper con la inercia, la deriva de la rutina cómoda, los hábitos consolidados y el descenso continuado en la espiral de la inconsciencia y, a la vez, impulsarse hacia la toma de consciencia de lo que se quiere, y ponerse en marcha hacia ello. Sin ella no habrá cambio posible. Por sí sola no será suficiente para alcanzar la meta, necesitará de la constancia para superar las dificultades que irán surgiendo o sólo será un intento y se abandonará. La voluntad inicial se refuerza intensamente con la ayuda de otra persona y especialmente de un coach. El coach facilita que la persona elija si quiere dirigir proactivamente sus decisiones o actos o prefiere dejar la responsabilidad en manos ajenas. La distinción entre locus de control externo o interno resulta tan esclarecedora, que el coachee se muestra con frecuencia sorprendido al descubrir donde sitúa su control. Es, probablemente uno de los aspectos del cambio donde más impacto puede tener el coaching.

Para mantenerse en lograrlo, Voluntad perseverante: Compuesta de tesón, empeño, firmeza, la voluntad perseverante permite persistir en el esfuerzo por conseguir la meta, y se va robusteciendo a medida que se repite el esfuerzo en conseguirlo. Esta voluntad es la que permite alcanzar cualquier meta. También aquí el acompañamiento del coach en el proceso facilita el fortalecimiento de la voluntad perseverante.

"El que no sabe poner voluntad en las cosas intenta darles algún sentido, lo cual le hace creer que hay una voluntad en ellas" Nietzsche, filósofo alemán (1844 –1900)

Para superar los inconvenientes, Voluntad para superar las frustraciones: La frustración es el valor que damos a tener un obstáculo entre la meta y yo, que vivimos como un bloqueo o impedimento. La persona fuerte se crece y madura superando sus frustraciones, gracias a la capacidad de resiliencia, capacidad de los seres humanos sometidos a los efectos de una adversidad de superarla e incluso salir fortalecidos de la situación. Para Boris Cyrulnik (neurólogo y psiquiatra francés, 1937 - ...), “Es el factor diferenciador entre las personas que logran superarse y triunfar, mientras que otros arrastran su frustración toda la vida”. Las distinciones que ofrece el coach, especialmente la de víctima - responsable, facilitan que el coachee elija cómo afrontar las circunstancias de su vida y pueda desarrollar la voluntad de superarse y su resiliencia.

“Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden, es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree” Paulo Coelho, escritor brasileño (1947 - ...)

Para terminar lo empezado, Voluntad para terminar bien la tarea comenzada: Unida íntimamente al placer por la excelencia y el gusto por un trabajo bien hecho, es la voluntad de logro; requiere también la perseverancia y el trabajo continuado. Para fortalecer esta voluntad, el coach aporta nuevas distinciones: excelencia - exigencia, eficacia - eficiencia, que ayudan al coachee a reconocer sus criterios de acción y la utilidad y sentido que tienen.

La voluntad también varía según la distancia a la meta. Podemos distinguir entre:

La voluntad inmediata necesaria para alcanzar una meta a corto plazo. Tal vez la más fácil, puesto que es casi una reacción y no necesita ser mantenida mucho tiempo.

Diferente de la voluntad a medio plazo, que hay que mantener durante semanas o meses para alcanzar la meta.

La voluntad a largo plazo es la que mayor componente de persistencia necesita, ya que la meta está situada lejos, a años tal vez, como es el caso de la voluntad necesaria para estudiar una carrera. Para poner en práctica esta voluntad, además, hay que tener la capacidad de esperar pacientemente el resultado, de demorar la recompensa.

En los procesos de coaching, la generación de voluntad inmediata ocurre como resultado de las sesiones. Gracias a la definición de los objetivos y la liberación de frenos y limitaciones, con frecuencia inconscientes, el coachee consigue la voluntad a medio plazo para trabajar persistentemente en sus metas. La elección de lo que quiere conservar, la identificación de sus puntos fuertes y la definición de quién quiere ser y qué hacer, le darán la fuerza necesaria para conseguir la voluntad a largo plazo que le permitirá conseguir sus metas.

martes, 1 de diciembre de 2009

COACHING: la oportunidad filosófica para el hombre de hoy…



Con agradecimiento y especial dedicación a los Doctores D. Alfonso López Quintás y D. Vicente Lozano, ambos Profesores del Master de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria


Sí. Porque el Coaching es, en esencia, filosofía.

Porque nos brinda ese espacio temporal que, como hijos de nuestro tiempo, no tenemos, no encontramos… ¡ni siquiera buscamos!... para esas “otras cosas”

Porque sacar tiempo de nuestras agendas (agendas que se han convertido casi en el “motor” de nuestras vidas,… ) se ha convertido en una tarea ardua, difícil… ¡“IMPOSIBLE”!, decimos a veces.

Aprendemos a planificar, a priorizar, nos organizamos. ¡Y seguimos sin tener tiempo para esas “otras cosas”! Porque esas “otras cosas”, en realidad, no están valoradas lo suficiente. La gente nos mira con cara de póker; y hasta nosotros mismos vemos como algo normal sentirnos extraños, “bichos raros”, en determinadas situaciones.

Y no hablo aquí de “grandes cosas”: tiempo para leer, para pensar (¡oh! Dios, qué peligro… “pensar”…), o simplemente para conversar, o para estudiar (estudiar incluso “cosas que no sirven de nada”, como dirían algunos… o desafortunadamente, muchos…)

Porque estamos inmersos en una cultura del hacer; porque nos hemos convertido hace tiempo ya en el “homo faber”, el que se ha olvidado de su SER, de su ESENCIA, y que sólo hace, hace y hace. Y, como una pescadilla que se muerde la cola, como en un círculo vicioso, ésta es precisamente la principal razón que lleva a muchos a un proceso de Coaching: “no paro, y me siento vacío…” “no tengo tiempo ni para pensar… pero no soy feliz”; personas que entran en un proceso de vértigo (como bien le llamaría el Doctor López Quintás) y que necesitan de ayuda para salir de él, para parar… Necesitan el tiempo, el espacio (aunque sólo sea por 60 – 90 minutos, aquí o allá), y poder así, por fin, parar; para pensar, para reflexionar. Este “parar”, verbalizar lo que les está ocurriendo, es lo que les ayuda muchas veces a descubrir qué les está sucediendo. ¡Y ahí está el Coach!, dispuesto, como pura y sencilla caja de resonancia, como espejo… Espejo en el que, en ese espacio, en ese momento, como si el reloj si hubiera parado, salen a la luz las emociones. Lógicamente…

Algunos piensan en ese momento de “crisis” que nunca deberían haber empezado este proceso. “¿Pero qué hago yo contándole a este/a sr./a “Coach”, que no le conozco de nada, lo más íntimo de mi persona, de mi ser?” “¿cómo he podido, YO, llegar hasta aquí? ¡qué vergüenza…!”; porque éstas son las reacciones que nos encontramos en nuestros pupilos llegados a este punto (y en el que nos hemos encontrado, por fortuna, nosotras mismas como Coaches; y porque de lo contrario, bajo nuestro punto de vista, ser Coach no sería posible).

Si en este momento decidimos dar el paso, nos COMPROMETEMOS a trabajar por un cambio, por encontrarnos a nosotros mismos, por reencontrar el sentido de nuestra existencia,… lo primero, ¡sin duda! habremos de FELICITARNOS. Porque querer y actuar para salir de esta situación que no termina de llenarnos, por sacar lo mejor de nosotros mismos, ¡ES SER UN VALIENTE!

El mundo está lleno de cobardes que no hacen más que quejarse y lamentarse de sus circunstancias. ¡VALIENTES AQUELLOS QUE SE PLANTAN Y DICEN “HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO”! Sastre nos hizo cuestionar a principios del s. XX sobre el sentido de nuestra existencia, y llegó a la conclusión del absurdo. Afortunadamente, a pesar de su influencia, algunos empezaron a divisar un atisbo de luz en ese pensamiento y prosiguieron. Como Albert Camus, que tras su etapa “sartriana” o del absurdo , nos lleva a la etapa de la “rebeldía”, defendiendo que la misión del ser humano es dotar de sentido su existencia. ¡Ahí empieza el Coaching de verdad! Hemos plantado cara a las circunstancias, y QUEREMOS CAMBIAR, y nos ponemos a ello.


Camus termina su tercera etapa, que la llama “del amor”, de sí a la vida, a los otros y a la tierra, defendiendo la idea de que el sentido de nuestra vida lo encontraremos siempre a través de los demás. ¡Ojalá y suponga esto también la evolución del hombre actual! Nosotras mantenemos la esperanza, desde nuestro optimismo realista, de que estamos poco a poco empezando esa nueva etapa, defendiendo el Coaching como la OPORTUNIDAD FILOSÓFICA del hombre actual, que redescubre en su esencia la misión de dotar de sentido su existencia, y su condición como ser social. Lo que para nosotras supone la “inteligencia social”. En lo personal, y en lo profesional… como las dos caras de una misma moneda; inseparables, indivisibles.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Conferencia en la ICF

Atención, ha habido un cambio en la fecha de la conferencia de Isabel Aranda en la ICF, vs lo que decíamos en nuestro último boletín.
Adjuntamos información de la misma aquí:

“Las emociones, qué son y cómo abordarlas en el coaching”
Ponente:
ISABEL ARANDA

Fecha: Miércoles, 20 de enero 2010, 19:00 a 21:00 h.
Lugar: Madrid (C/Almagro,3 - 5ª planta / E.E.C.)

Agenda
¿Tenemos claro qué son las emociones, cómo se originan, qué provocan y cómo se vinculan con nuestro hacer? ¿Qué recursos tenemos para facilitar emociones capacitadoras en un proceso de coaching?

Las emociones son el elemento nuclear de la acción de las personas. Lo sabemos muy bien los que trabajamos en coaching. Debajo de los juicios y las creencias hay una emoción, que a veces puede ser capacitante, y a veces incapacitante. Los avances en el conocimiento de la neurociencia son constantes y junto a los planteamientos de la Psicología Positiva nos ofrecen una información muy útil para el trabajo del coach.

Puntos clave de la ponencia
- Qué son las emociones
- Cuáles son y qué generan
- Cómo se relacionan las emociones, los sentimientos, los pensamientos, el cuerpo y la acción
- Cómo abordarlas desde el coaching

Perfil de la ponente
Isabel Aranda es Coach Ejecutivo, miembro de ICF Internacional y socia de ICF España

Doctora en Psicología, es experta en Inteligencia Social

Es Socia Directora de la consultora tbc-aranda en la que trabaja el desarrollo de la excelencia personal con formación y coaching. Con una especial dedicación a lograr que las personas se sientan más capaces para cambiar sus hábitos y desarrollen competencias excelentes.

Ha desempeñado puestos de Dirección de Consultoría de Formación, Dirección de Recursos Humanos y Formación en diferentes empresas de servicios nacionales.

Como docente es profesora de AEDE School Business, ICADE Empresas, y colaboradora de la UNIVERSIDAD FRANCISCO DE VITORIA. Ha sido adjunta a cátedra en la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID, y profesora invitada en la EOI y en Master de la UNIVERSIDAD EUROPEA, profesora de maestros y psicopedagogos.

Refleja en este blog su experiencia y vivencia personal de los procesos de Coaching y proyectos de formación en los que trabaja.

Articulista, escritora e investigadora de la excelencia profesional. Es coautora de diversas publicaciones, entre ellas el "Diccionario de términos de Recursos Humanos" (editorial Díaz de Santos) y "Teoría general del coaching". En la actualidad, pendiente de publicar "Negociación comercial de Consultoría".

616 412 599


viernes, 6 de noviembre de 2009

Nuestra actualidad

Hemos iniciado el otoño trabajando de nuevo en Orientación a logro, cada vez más necesario y más valorado. Un taller que hace que las personas se sientan más capaces y más seguras. Nuestra mayor satisfacción es cuando meses después afirman que les ha marcado su forma de actuar.
Negociación, probablemente la situación más compleja de las relaciones personales, en la que las personas... ¡necesitan jugar con tantas variables, a la vez! La capacidad de negociar es una de las facetas de esa Inteligencia Social que ha hecho la cooperación y la vida en sociedad. Y a pesar de que desde niños tenemos oportunidad de negociar con los demás, pocos llegan a la edad adulta con la comprensión de en qué consiste y cómo se hace. En nuestros cursos toman conciencia de sus frenos para negociar y aprenden técnicas puntuales para superarlos y ser eficaces en sus negociaciones.

Coaching, seguimos con pasión los procesos de cambio de nuestros coachees. Se cuestionan a sí mismos y descubren sus limitaciones, crecen y evolucionan. Dan forma a su mente para ser más capaces y felices. Afinan su mente, el instrumento solista, para hacer una interpretación excepcional.

Talleres de coaching proactivo. Hemos iniciado una nueva forma de aproximar los beneficios de las técnicas del coaching a los participantes en un curso. Destacamos de su contenido el trabajo con las redes en las que el pensamiento y la emoción se enmarañan y cómo salir de ellas para ser personas mucho más capaces y felices.

Modelo In: nuestro modelo conceptual

Nuestro MODELO IN                                       
Intervención Nuclear para el Desarrollo Personal

Dicen que no hay nada más práctico que una buena teoría. Y para conseguir que nuestro trabajo sea práctico, es decir nos lleve a la acción, hemos reflexionado sobre todas aquellas explicaciones que nos llevan a trabajar como lo hacemos. Y con todas ellas, hemos elaborado el modelo teórico desde el que concebimos nuestro trabajo y lo ponemos en práctica. Y le hemos dado un nombre, por aquello de que sólo lo que tiene nombre es real: MODELO IN, Intervención nuclear para el desarrollo personal


Más allá de la dicotomía tradicional de cuerpo y mente, entendemos a la persona desde la idea antropológica de que el ser humano es multidimensional. Cuatro dimensiones: la corporal (CUERPO), la emocional (EMOCIÓN), la intelectual (manifestada en el LENGUAJE) y la espiritual (los VALORES, como cimientos de nuestro ser).

A través del PENSAR, del HACER y del SENTIR la persona se construye en un espacio virtual que concebimos como órbitas combinadas. La congruencia y sincronía perfecta generan el espacio adecuado donde la persona puede desarrollarse y realizarse plenamente. Cuando no hay sincronía o falta congruencia surge la falta de eficacia, la infelicidad y el sufrimiento.

En la órbita del PENSAR, es el lenguaje el elemento en movimiento. Con el lenguaje creamos nuestra realidad, a través de la palabra mostramos nuestro pensamiento. Precisamente por este carácter constructivista del lenguaje pueden cambiarse los juicios y creencias en los que se sustenta nuestro pensamiento a través de la conversación que facilita el coaching.

En la órbita del HACER, la fórmula que lleva a la excelencia es el resultado del saber de la persona, su capacidad para hacer algo, más su voluntad, el querer, todo ello multiplicado por el sentir, elemento potenciador de todo lo anterior. Los desajustes en la fórmula llevan a un hacer deficiente e insatisfactorio, y que desencaja su trayectoria del espacio de congruencia personal.

En la órbita del SENTIR, se unen la emoción y el cuerpo. Emoción del latín e-movere: mover hacia. Es la fuerza motriz, la energía con que se viven las situaciones, se sienten las creencias y se emiten los juicios. A través del cuerpo se manifiestan las emociones capacitantes cuando nos empoderan y nos abren posibilidades de acción, o incapacitantes cuando nos bloquean y limitan nuestro vivir.

La confluencia de las tres órbitas genera el espacio más íntimo y más personal. En este espacio se sitúa la ACTITUD con la que afrontamos la vida. Cuando es congruente abre las posibilidades para el desarrollo de “la mejor versión de la persona”. Hablamos de una persona equilibrada, asertiva, que se siente segura y capaz. En un estado emocional de aceptación o alegría. Desde esa congruencia personal se abre generosamente a la relación con el mundo.

Los tres espacios orbitales dinámicos en permanente movimiento construyen el espacio molecular de SER persona. Desde esta perspectiva, la diferenciación entre ser y hacer es clara. El hacer sólo es una de las dimensiones. El ser lo es todo en conjunto. Si cambia el ser cambia todo.

Y lo que le da al conjunto la fuerza son los VALORES en los que se fundamenta el ser. Son los valores los que dan el acabado al ser. Aspecto rugoso, pulido, aterciopelado,… Son los valores los que dan la calidad a la persona.

Y el ser no existe por sí mismo. Como el sistema abierto que es, su existencia adquiere sentido a través de la relación con el mundo. Las capacidades que nos otorga la inteligencia social nos permiten relacionarnos con los demás, empatizar, comunicarnos, colaborar, negociar.

Y estas relaciones sociales surgen con fluidez, en el sentido que definió Mihail Csikszentmihalyi el fluir, sólo cuando en el espacio de congruencia personal están alineadas las tres órbitas: FLUIR desde uno mismo en generosa relación con los demás, para INFLUIR en otros desde nuestro ser, no sólo con el hacer, y CONFLUIR con aquellos que colaboramos en las metas que nos proponemos.

Desde el núcleo, desde sentirse capaz, es desde donde entendemos el desarrollo personal a través de la formación y el coaching. De ahí surgirá el fluir y la excelencia. Decía Brownie Wise (1913-1992), la mujer que lanzó al éxito mundial el tupperware “Construye personas y ellas construirán un negocio para ti”

Modelo grupo tbc-aranda / CopyLeft
Isabel Aranda
Jane Rodríguez del Tronco

Educcare: Sacar lo mejor que uno lleva dentro

Sacar de adentro de las personas es hacer que el potencial que llevamos dentro se convierta en una realidad. ¡Conseguir la mejor versión de uno mismo! Y eso precisamente es lo que significa “educcare” (lat.), sacar de adentro de las personas.

Cuando decíamos en uno de nuestros cursos que de eso se trata, de llegar a ser lo que podemos ser, alguien con mucha ironía nos dijo: “Me vas a decir ahora que las personas somos como una patata, se trata de brotar, ¿no?” ¡Sí!, ¡se trata de brotar y crecer, y florecer, y dar frutos!, y, al final, ¡ser una patata más enriquecida y más grande! Tampoco es tan difícil. Si una patata lo hace, nosotros podemos hacerlo, ¿no? Este punto de humor resalta precisamente la seriedad y certeza del planteamiento.

Es una ley de la vida: la mejora constante, la evolución. Todas las células de nuestro cuerpo están en constante cambio, ¿Y nuestra mente? ¿También está en cambio? Claro que sí. Lo que marca la diferencia no es el cambio tal cual, sino el cambio deliberado, decidido, voluntario y orientado a la mejora, a conseguir la mejor versión de uno mismo.

Y para ello, hay que sacar el potencial que uno lleva dentro, y eso supone aprender a ser y supone aprender a hacer.

La UNESCO en su informe sobre la educación del siglo XXI, plantea “las 4 A del aprendizaje”, como las vías para el desarrollo de la persona:
  • Aprender a ser el individuo único que cada uno es
  • Aprender a aprender con eficacia
  • Aprender a hacer para el trabajo
  • Aprender a convivir con los desafíos de tipo social
Desarrollar las 4As lleva a las personas a sentirse más seguras y más capaces ante sí mismas y ante su entorno. Para eso trabajamos en formación, para facilitar que las personas se sientan más seguras y más capaces. ¡Y cómo nos sentimos al lograrlo! Las 4 As son cuatro líneas de acción interdependientes para dar forma a ese “sacar de adentro”.

Aprender a ser el individuo único que cada uno es: ¡cuántas veces en nuestros cursos palpamos la incertidumbre, la duda, el desconocimiento de que puedes ser un individuo único, especial y… magnífico! Iniciamos nuestros talleres de “+Actitud+” y “Logro” preguntando precisamente “¿qué te hace único?”. Y la respuesta, el 90% de las veces, es… “¡no sé!” “yo no soy ni único, ni especial” ¡Increíble!, ¿verdad? ¡Ser una persona adulta y no ser consciente de quién y cómo eres! A lo más, nos responden a través de los comentarios que les dicen los demás.

Con frecuencia se confunde “ser uno mismo y hacer lo que quieres” y dar prioridad a tu ego de forma vanidosa y egoísta. No, no se trata de eso. Se trata de conocerte; en el sentido socrático, de identificarte como ser único, con una combinación de capacidades, de sensibilidades, de experiencias, de aprendizajes, única. Conocer tus predisposiciones, pensamientos y, también, tus emociones; poner nombre a tus valores y darte cuenta de las creencias que están sustentando lo que dices y lo que haces. Se trata de explorar adónde te puede llevar esa combinación única y especial, aceptarla y cuestionarla, recrearla, y emprender el camino. Una persona sola puede hacer este camino por sí misma. Es un aprendizaje ontológico, sobre el ser que somos. Sin embargo, el “aprendizaje mediado” que facilita la formación y el coaching hace que la autoimagen y la autoestima puedan desarrollarse con más intensidad y en menor tiempo. Al final, ser el individuo que cada uno es significa sentirse más capaz para vivir.

Aprender a aprender con eficacia: Aprender a motivarte para conseguir objetivos, para orientarte a logros y ser más capaz de conseguirlos. Añadimos nosotros después de nuestra experiencia como coaches: “aprender a aprender con eficacia y eficiencia”. Conseguir focalizar tu esfuerzo en alcanzar tus objetivos y alcanzarlos con equilibrio entre la dedicación y los resultados, sin caer en la obsesión, ni quedarse en la dejadez. Claro que esto pasa por definir previamente objetivos retadores, alcanzables y medibles, y establecer un plan para conseguirlos.

Aprender a hacer para el trabajo: Imprescindible aprender, y aprender técnicas para hacer nuestro trabajo, que nos permitan ser más eficaces y eficientes. Es un aprendizaje ligado al hacer, a nuestra actividad, más fácil, palpable y operativo. Sin embargo, hay potentes frenos para este aprendizaje. La realidad de nuestro trabajo de formadores nos revela que dejamos de aprender en el trabajo por comodidad y conformismo, y que nos cuesta mucho desaprender para volver a aprender. Y los adultos tenemos que dejar de hacer lo que estamos haciendo para hacer sitio a nuevas formas de hacerlo. Cambiar un hábito por otro, una rutina por otra. Desaprender para aprender. Darse permiso para cambiar y experimentar nuevas formas de hacer las cosas es el auténtico reto al que vemos se enfrentan los participantes en nuestros cursos. Lo fácil es conocer una técnica; lo difícil es decidirse a ponerla en práctica. Y ése es el gran reto en la formación de habilidades, conseguir que las personas se den permiso para ponerlo en práctica.

Aprender a convivir con los desafíos de tipo social: Este aprendizaje es el vinculado al desarrollo de la inteligencia social, que nos permite relacionarnos con los demás. Implica ser capaces de empatizar, comunicarnos y cooperar con los demás. Dicen los especialistas que esta inteligencia es la que ha requerido más consumo de energía y más espacio cerebral en nuestra evolución como especie. Se trata de aprender a comunicarnos, liderar, negociar, trabajar en equipo, superar los conflictos, en definitiva, convivir aceptando y valorando la diversidad y la diferencia como fuentes de enriquecimiento y oportunidades. Este aprendizaje nos ha permitido como especie cooperar y evolucionar en sociedad. Actualmente en las Organizaciones la necesidad mayor es precisamente el desarrollo de este aprendizaje para conseguir un mayor nivel de capacidad en las competencias sociales.

Todos estos aprendizajes son complementarios. Tenemos que aprender una técnica y también la actitud con la que abordamos esa técnica. Juntos nos llevan por los caminos del crecimiento personal, de ser cada vez más capaz, de ese reto supremo de llegar a ser lo que realmente podemos ser: “la mejor versión de nosotros mismos”.

Siempre afirmamos que nuestro trabajo de formación es un privilegio. Dedicarnos a facilitar que otros consigan el reto de buscar la mejor versión de sí mismos, da un sentido especial a lo que hacemos, pero también a cómo vivimos. Nuestro gran reto no es sacar de otros, es sacar de nosotros mismos para ser capaces de transmitir el entusiasmo y la energía que otros precisan simplemente para “darse permiso” y ser ellos mismos.

No puede separarse el hacer del ser. La coherencia necesaria para ayudar a otros a ser más capaces sólo puede partir del equilibrio interno que genera el convencimiento absoluto de que lo que hacemos merece la pena ser hecho.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Aprender a negociar (2ª parte)

“El paradigma de la abundancia”

En el extremo del continuo opuesto al inmovilismo, está la voluntad de cambio y el aprendizaje. Sólo aquellos que se sitúan en este extremo están dispuestos a evolucionar y a asumir el esfuerzo que ello supone.


Situarse en este extremo significa entender la vida desde un paradigma de abundancia, en vez de la escasez y, además, “darse permiso” para compartirlo.

Al situarse en este paradigma de abundancia, las personas se sienten más seguras y preparadas para compartir. Tratan de identificar y aprovechar los recursos disponibles para agrandar el pastel, y que en el reparto todas las partes implicadas en la negociación salgan ganando. Establecen su diálogo en un marco ganar –ganar. Buscan la eficacia de alcanzar sus objetivos de forma eficiente, consiguiendo más con menos.

Actualmente hablar del paradigma de la abundancia se ha convertido en una necesidad en el campo del desarrollo personal. Muchas son las fuentes que nos hablan de la abundancia, aunque sin duda la más conocida es el libro “El secreto”, de Rhonda Byrne, y la película del mismo título. Para el coaching, la distinción entre escasez y abundancia es uno de los pilares en los que se sustenta el crecimiento personal. Al incorporar creencias de abundancia se nos abre un mundo de posibilidades y podemos hacer cosas en las que antes ni siquiera podíamos pensar. Ganamos capacidad, y por lo tanto, mejoran nuestras posibilidades de acción, de conseguir nuestros objetivos y conseguirlos eficientemente.

A pesar de las opciones que abre este paradigma, no todas las personas son capaces de llevarlo a la práctica. No basta con entender que colaborar y compartir son las estrategias más efectivas, tanto para la convivencia, como para la negociación. Una persona puede estar en este paradigma, convencida incluso de las creencias básicas de la abundancia, defender a ultranza que el ganar – ganar es la mejor forma de negociar y utilizar sus formas, pero traicionarse en el último momento y jugar a perder – ganar.

Y esto lo vemos en los role-plays que organizamos en aula, donde los negociadores terminan por no jugar a ganar en el último momento. Han podido asumir las creencias de la abundancia, pero… les falta asumir las creencias de la capacidad. Les falta el “darse permiso” para disfrutar de ello, para sentirse protagonistas activos de la negociación y co-responsables del acuerdo que se alcanza. El “darse permiso” es un paso más. Supone establecer otras instrucciones en nuestros programas. Supone superar creencias limitadoras, contradictorias e inconscientes que sabotean nuestro hacer. Limitaciones basadas en el “no puedo”, “no soy capaz”, no me lo merezco”. Nuestra experiencia en la formación en negociación nos ha llevado a integrar el tratamiento de los permisos como parte esencial del fondo de un negociador. No sirve de mucho enseñar técnicas, si la persona, al final, no se siente capaz de llevarlas a la práctica.

Así que los participantes en un curso de negociación no sólo tienen que llevarse técnicas altamente eficaces, también tiene que llevarse nuevas creencias y permisos y la valoración del paradigma de la abundancia como una zona de confort más interesante desde la que se pueden sentir más capaces y seguros, donde el colaborar y compartir abre nuevos escenarios más satisfactorios para todos.

En el desarrollo de personas, no podemos sólo trabajar las formas, hay que trabajar el fondo: las creencias y pensamientos; porque como decía Buda: “Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo”.

Las técnicas sin las creencias adecuadas no llegan a ponerse en práctica. Y las personas nos demandan cada vez con más fuerza una formación para la autorrealización, para sentirse capaces y felices. Combinar la formación con el coaching es un método altamente eficaz para conseguir el conocimiento de uno mismo, el fondo; y, a la vez, las técnicas, la forma, necesarios para ser un negociador extraordinario.
Isabel Aranda
Doctora en Psicología Social y de las Organizaciones
Experta en Negociación
Executive Coach

Aprender a negociar (1ª parte)

"No podemos volver atrás y hacer un nuevo comienzo,
mas siempre podemos recomenzar y hacer un nuevo final"
Ayrton Senna


“El paradigma de la escasez”

Nos gusta mucho la negociación y trabajamos mucho formando a profesionales en esta habilidad tan necesaria para el trabajo en equipo, los negocios y la vida social.

Negociar es una de las habilidades de la Inteligencia Social que nos permite convivir y colaborar. Podríamos decir que es la más evolucionada, saca lo mejor de nosotros mismos a la vez que nos exige mucho. También que es la más difícil, ya que se trata de conseguir que otra persona haga algo que nos resulte beneficioso. Hay que entender en qué principios se fundamenta y conocer cuáles son las estrategias y las técnicas más eficaces. Y sin embargo, esto no es suficiente para negociar con efectividad. El conocimiento de uno mismo es imprescindible para saber cuáles son nuestras debilidades ante esta situación, y esto suele dejarse a un lado. Y sin él no es posible negociar eficazmente.

La negociación es una situación extraordinaria; a flor de piel las emociones, las defensas, los nervios de no sentirse capaz, e incluso de sentirse vencido previamente. La negociación es el escenario más complejo de la relación entre las personas. Es una situación donde la tensión cooperación - competición es constante. Es una situación donde la confianza – desconfianza no necesariamente se basan en hechos objetivos, sino que provienen, con frecuencia, de experiencias anteriores, de creencias y asociaciones inconscientes. Negociar no es dar argumentos para convencer. Es bastante más.



En los cursos de negociación que impartimos, tenemos una situación privilegiada para observar y conocer cómo reaccionamos las personas en la situación de negociación. Lo habitual es que los negociadores no sean conscientes de sus propios frenos; y lo habitual, también, es que entiendan la negociación, o como un enfrentamiento, o como un regateo. Y al igual que ocurre con el continuo estratégico de la negociación donde hay un amplio repertorio de conductas entre el polo de las posiciones y el polo de los intereses, también aquí se produce un continuo de reacciones entre el inmovilismo y la voluntad de cambio y aprendizaje.

Muchas personas temen las situaciones de negociación, porque las asocian con situaciones de cesión, de pérdida. Se sitúan en una zona de confort de escasez y se parapetan tras la creencia de que no es posible conseguir un escenario mejor. Entonces, automáticamente, la emoción que en ellos se genera es la del miedo, miedo a perder su escenario de confort de escasez. Y desde el miedo, se percibe a los demás como enemigos, de los que tenemos que protegernos, ya que nos pueden sacar de dicha zona de confort y quitarnos parte de nuestra escasez.

Enseñar técnicas de negociación en estas circunstancias resulta poco menos que inútil. Es como intentar que abonen las semillas en un terreno seco, duro y pedregoso. Difícilmente lo harán.

En este paradigma de la escasez, las estrategias de reacción son variadas.
Algunas personas reaccionan enrocándose en su zona de confort y en su creencia de que nunca podrán superar sus barreras, por ejemplo, ante las objeciones, el regateo o el cierre del acuerdo; o pueden llegar a pensar incluso que no necesitan superar nada. Concentran toda su energía en mantenerse donde están y en no perder lo que han conseguido. Defienden sus viejas técnicas, vinculadas a la cesión, al engaño, la sumisión, e incluso la manipulación, porque les han servido para estar donde están. Juegan a no perder.

Hay personas que tratan de convencerse a sí mismas de que van a intentar emplear alguna técnica, aunque de antemano saben el resultado, “demasiado difícil”, “será imposible”, “no me van a dejar ni pensar en ello”. Tratan con ello de justificar su inmovilismo, eligen mantenerse en su caja de confort porque ése es el espacio seguro al que están acostumbrados, y echan la responsabilidad de su no aprendizaje a otros.

Otras defienden su área de confort, intentando ampliar sus márgenes. Concentran toda su energía en maximizar su beneficio a costa del otro con el que negocian. Tratan de hacerse con el trozo más grande de la tarta. Para ellos sólo puede haber ganadores y perdedores, y no están dispuestos a ser los perdedores. Esta estrategia ganar – perder, en la que lo que uno gana es a costa de lo que el otro pierde, es muy peligrosa en las relaciones empresariales continuadas, ya que en el perdedor se genera resentimiento, y en cuanto pueda tratará de resarcirse.

El paradigma de la escasez lleva a seguir estrategias defensivas que nos bloquean y nos incapacitan para hacer cosas nuevas o más eficaces.

Isabel Aranda
Doctora en Psicología Social y de las Organizaciones
Executive Coach
Experta en Negociación

martes, 13 de octubre de 2009

Cambiar

Para nuestra sorpresa, nuestro trabajo de formadores nos ha llevado a darnos cuenta de con cuanta frecuencia las personas vivimos en la inconsciencia. Llegamos a edades adultas sin pararnos a reflexionar sobre nuestras elecciones en la vida, nos dejamos llevar por lo que se espera de nosotros, tomamos decisiones sobre la marcha, hacemos aquello que surge. Incluso sentimos las emociones que nos provoca nuestro entorno, sin darnos cuenta siquiera, de dónde proceden, ni qué son. Sobrevivimos el día a día apenas flotando entre el horario de trabajo y el horario de los programas de televisión.


Reflexionar, pararnos a reflexionar sobre cómo estamos viviendo es algo que ni siquiera nos planteamos.

Como mucho hemos oído decir “Cuando me jubile seré yo mismo”. ¿Cómo es posible? ¡Aplazar vivir tu vida hasta que casi esté agotada!

Por calidad de vida entendemos medios materiales, comodidad, bienestar físico, pero pocas veces pensamos en el bienestar mental como un requisito de esa calidad. Afortunadamente la Psicología Positiva y todas las corrientes actuales centradas en el Desarrollo de la Persona, como el Coaching, están poniendo el énfasis en el bienestar mental, en ser más conscientes de los pensamientos, creencias, valores y emociones que nos llevan a hacer o no hacer; en definitiva, a cómo vivimos.

Cuando nos dan la oportunidad en un curso o en un proceso de coaching de “darnos cuenta”, de tomar consciencia de cómo estamos viviendo, y lo que eso nos supone, y de que podemos elegir cómo interpretar lo que nos ocurre, se nos abre una nueva forma de ver la vida. Vemos con frecuencia personas que… ¡de repente!, sienten que pueden elegir, que no es necesario seguir haciendo lo que hacían. Se identifican ahora como intérpretes de un papel de víctimas que ya no quieren seguir interpretando. Y a pesar de este descubrimiento, no es siempre fácil cambiar el papel de víctima a responsable de sus elecciones. Falta “darse permiso” para hacerlo, permitirse ser un protagonista diferente; y, a veces, no queremos hacerlo. Por comodidad, sobre todo por comodidad. Pero también por instrucciones asumidas que como auténticos virus informáticos bloquean nuestra vida.

La decisión de evolucionar, de seguir en cambio constante como hace cada una de nuestras células del cuerpo, es sólo cuestión de decisión. Siempre retamos a los participantes en nuestros cursos y a nuestros coachees con una pregunta que a nadie deja indiferente, ¿es tiempo de cambiar?

martes, 14 de julio de 2009

Nuestra actualidad

De los proyectos en los que estamos trabajando, queremos destacar, por su significado en la evolución personal:

Formación en Liderazgo
para mandos medios, con el propósito de facilitar su cambio de perspectiva sobre qué es y qué hace un líder, y las implicaciones que eso supone para un equipo y una Organización.



Formación en orientación al logro. En las Organizaciones también se ha evolucionado, las necesidades y los métodos son otros. Ya no se busca motivar desde fuera, se necesita y facilita la motivación desde dentro. La orientación al logro con nuestro programa “+actitud+”®, es una forma de desarrollar la motivación intrínseca y la confianza en la propia capacidad para alcanzar aquello que uno se propone; en definitiva, en la capacidad para evolucionar de forma consciente y deliberada.


Formación en planificación. Conocimientos básicos para alcanzar nuestros objetivos y para dirigir, en este último caso, con especial atención a los pasos fundamentales para delegar.
MBTI. Un taller para conocerse y conocer a los otros. Un taller que no deja indiferente, un punto de no retorno en tu forma de entenderte y entender a los otros. Tu forma de conocerte, comunicarte y de relacionarte cambia desde ese momento. ¿Por qué? Porque desarrollas tu capacidad para comprenderte y comprender a los otros. Probablemente sea una de las herramientas más útiles y sencillas para desarrollar nuestra “Inteligencia Social”.

Consultoría organizacional. Un primer paso para saber dónde está una Organización, una mirada externa, limpia y objetiva, libre de las rutinas y las limitadas perspectivas que se tienen desde dentro. Un primer paso, para cuestionarse los paradigmas en los que está la Organización, las creencias y limitaciones auto-impuestas, los supuestos aceptados. Un primer paso, para dejar de ser y empezar a ser. Un primer paso, para tomar conciencia de lo que la Organización es y de lo que quiere ser, y actuar en consecuencia, en vez de dejar su destino al azar. Un primer paso, para la evolución como Organización.

Coaching. Nuestra forma de ver el mundo y de ser ante el mundo cambió cuando pasamos por un proceso de coaching. Eso es lo que viven nuestros coachees. Una oportunidad para evolucionar, única, facilitada y rápida. Decía Oliver W. Holmes (1809-1894), "La mente de un hombre, una vez ampliada por una idea nueva, nunca recupera su dimensión original". Nosotros decimos, “una persona, después de un proceso de coaching, nunca recupera su limitada dimensión original”. Y eso es evolucionar, sentirte y ser más capaz ante tu vida.

Especial

10 IDEAS
PARA…

SER FELIZ


La felicidad es un sentimiento, una experiencia subjetiva generada en las emociones que llamaremos capacitantes: la alegría y la aceptación. Es el resultado de niveles altos de serotonina en nuestro cerebro, producidos por estados físicos de relajación o equilibrio, por pensamientos capacitadores de confianza y seguridad, y por acciones vinculadas a nuestros valores y elecciones.

La búsqueda de la felicidad… parece ser una necesidad de las personas, vinculada al más alto nivel de necesidad, la autorrealización en la Pirámide de Maslow. Es fruto de tus elecciones personales para ser congruente entre quien quieres ser y quien estás siendo.

Sentirte feliz es un sentimiento que aparece en tu cabeza, lo sientes en el corazón, se manifiesta en todo tu cuerpo y condiciona lo que eres capaz de hacer.

La felicidad no nos viene dada, es fruto de las elecciones que hacemos para explicarnos lo que nos ocurre, para aceptar la vida y vivirla.

Dentro de la Inteligencia Emocional, Goleman ubicaría la felicidad como un resultado del tomar conciencia de los propios sentimientos, lo que estaría dentro de las Competencias Personales. Gardner la ubicaría en la Inteligencia Intrapersonal, es decir, vinculada a las conversaciones que cada uno tiene consigo mismo. Probablemente la felicidad sea el sentimiento más individual, más único, exclusivo y personal, intrínseco a nuestra cualidad de seres humanos.

En las “I Jornadas sobre Inteligencia Emocional en el Ámbito de la Salud”, organizadas el pasado mes de febrero por la Fundación Mutua Madrileña, cada experto propuso sus propias reglas para ser feliz. Nos gustaron especialmente las ideas propuestas por Margie Igoa, Directora de la Revista Psychologies, de cuya propuesta tomamos algunas ideas. Asimismo, nos divertimos mucho con la ironía de la exposición del Profesor Fierro.

Y para que puedas elegir tus propias reglas, te proponemos esta selección de 10 ideas para ser feliz:

1. Vive cada momento como si fuera el último. Este simple pensamiento te permite tomar conciencia del valor extraordinario de cada momento de tu tiempo. ¿Y si fuera esta la última vez que hablaras con esta persona, sería éste el tipo de conversación que querrías tener? Decía Amber momentos antes de morir en uno de los más impresionantes capítulos de House, “no quiero que eso (rabia) sea lo último que sienta”. ¿Acaso hay una reflexión más profunda que ésta? Las implicaciones en nuestro ser y en nuestro hacer son tremendas. ¿Realmente quieres hacer eso como si fuera lo último que fueras a hacer en tu vida? Pensar así te abre otras perspectivas para valorar, priorizar, arriesgar, compartir, sentir; en definitiva, vivir.

2. Vive cada día como si fuera el primero. No hay peor actitud para la felicidad y la evolución personal que “estar de vuelta”, dar por sabido todo. Aún recuerdo con tristeza y perplejidad oír a una Directora de RRHH de una empresa estatal decir que a ella nadie podía enseñarle ya nada. ¿Hay un juicio más limitante?, ¿confiarías en alguien que se expresa así? Estar abierto a las experiencias, fijarte en el aquí y ahora, en los detalles, valorar lo sencillo, con humildad, innovar, entusiasmarte y divertirte con lo que haces. Disfrutar y concentrarte, el “fluir” de Mihály Csikszentmihalyi (psicólogo americano, investigador de la psicología positiva), estar dispuesto a aprender y evolucionar permanentemente.

3. Pregúntate para qué sirve tu vida
Buena pregunta ¿verdad? Reflexionar sobre el sentido que queremos dar a nuestra vida nos lleva a elegir una meta que nos mantiene activos y centrados. Nos permite priorizar lo que es prioritario, lo que hacer y también lo que sentir. Permite olvidar los pequeños sinsabores y disfrutar de la satisfacción por el logro conseguido. Impresionante el ejemplo de la película “Jack” de Robin Williams (1996).

4. Escucha
Dice un dicho budista que tenemos dos orejas para escuchar el doble de lo que hablamos. Escuchar con interés a las personas como seres únicos y extraordinarios. Salir de nuestro propio ensimismamiento para comprender a los otros. Escuchar es estar atento al mundo que nos rodea, ser parte de ese mundo. Es ser capaz de salir de uno mismo para atender a lo que hay en el exterior. Es mirar alrededor interesándonos por lo que ocurre. Sin pre-juicios, juicios previos… ¡y limitantes! Nos da sensación de pertenencia y unidad con el mundo, a la vez que nos ayuda a relativizar nuestros problemas.

5. Acepta
Aceptar la diferencia como una oportunidad de enriquecimiento y no como una amenaza y motivo de conflicto. Aceptar lo que ha ocurrido, no con resignación, sino como un aprendizaje, una oportunidad de experiencia y crecimiento.

6. Comparte
La capacidad de cooperar y compartir, de cuidar unos de otros es lo que ha marcado la diferencia de la especie humana, nos ha dotado de Inteligencia Social para relacionarnos. Agradecer y compartir son los comportamientos sociales que han permitido al ser humano construir una sociedad. Agradecer y compartir aumenta la satisfacción personal, la auto-confianza y la confianza en los demás, la sensación de ser capaz y la seguridad en uno mismo. Además, abre nuevas posibilidades en nuestras relaciones, como afirman en el “El Secreto” de Byrne, que nos habla de abundancia y generosidad.

7. Date permiso para ser feliz
La felicidad es una vivencia personal. Nadie te hace feliz y nadie decide lo feliz que puedes ser, a menos que tú lo permitas. Eres tú el que eliges sentirte feliz por ti mismo. Entender la felicidad como una actitud ante la vida está vinculado con pensar en positivo, que no es ignorar lo negativo, sino sacar un aprendizaje de cada situación, por difícil que sea. El objetivo no es ser feliz, el objetivo es vivir, la felicidad es el resultado de cómo vives.

8. Sé flexible
La rigidez ante los problemas nos ocasiona incapacidad y falta de resultados. En un accidente las partes duras son las que se rompen. Cuando surgen las dificultades, es cuando más importancia tiene la forma de afrontarlos. Es el momento de cambiar, de buscar nuevas opciones. “Si sigues haciendo lo mismo de siempre, conseguirás lo mismo de siempre”.

9. Aprende
Considerar las equivocaciones como errores, es decir oportunidades para hacerlo mejor, y no como fracasos, que afectan directamente nuestra autoestima y nuestro bienestar. Si crees que es un error, buscas como hacerlo mejor la próxima vez, se convierte en un reto, y tu punto de partida es capacitante. Cuando lo consideras un fracaso lo vives desde una emoción incapacitante, que no te permite volver a hacerlo mejor, incluso a veces no te permite hacer nada, te bloquea. Decía Thomas Alva Edison, cuando alguien le dijo que había cosechado casi mil intentos fallidos antes de dar con el filamento de tungsteno: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla” ¿Hay una forma mejor de sacar provecho de tu experiencia?

10. Disfruta
Con la belleza, con las personas, con los recuerdos de los buenos momentos, con la risa. Fijarse en lo hermoso es una de las acciones que más energía y bienestar nos reporta. Uno de los más bellos ejemplos de cómo la belleza y el arte forman parte de nuestra naturaleza, está descrito en cómo actúa Ayla, la protagonista de la saga “Los hijos de la tierra” de Jean M. Auel. Rodearse de personas positivas, energéticas, nos genera bienestar, respiramos más hondo, sacamos la mejor versión de nosotros mismos. Recrear los buenos momentos es otra de las fuentes de felicidad, revivimos, una y otra vez, un recuerdo y nos sentimos felices, de nuevo, una y otra vez. Como también lo es la búsqueda incesante de la verdad, en nosotros mismos y en los demás, la congruencia personal y la honestidad.
Belleza, Bondad, Verdad, como anhelo más profundo de todo ser humano y que condiciona en definitiva su felicidad.


Al final, ser feliz es ¡TU ELECCIÓN!

Recomendamos en la red:

http://www.mutua-mad.es/FundMM/jsp/Fconclus.jsp
Pistas para ser feliz por la Dra. Roma Bettoni:
http://www.romabettoni.com/A59.htm

sábado, 11 de julio de 2009

Nuestro aprendizaje

Muchas y muy variadas han sido las oportunidades de aprender ideas, perspectivas y técnicas que nos han ayudado a evolucionar estos días. Desde las presentaciones en Expomanagement de Élogos e Isavia, a las conferencias de la ICF y las presentaciones del COP.

Dos han sido nuestros puntos de inflexión, que queremos destacar aquí:

En Expomanagement, la conferencia “El factor humano: la inteligencia social” de Ignacio Martínez Mendizábal, especialista en el campo de la evolución humana, por hacernos valorar lo que de especial tenemos los humanos y el significado evolutivo de la colaboración.

Y la conferencia en ICF de Luis Picazo y Rosa Zappino sobre “El poder de la persona”. Un reconocimiento a los orígenes del Coaching en la Psicología humanista y concretamente al trabajo de Carl Rogers, con su “terapia centrada en el cliente”. Paradigmas, métodos, modelos, ¿para qué no reconocer que en Coaching ciertamente seguimos sus pasos?

Artículo: Manager Coach

“Líderes de última generación”, líderes capaces de fluir en su papel de directores, capaces de influir en las personas y capaces de hacer confluir su esfuerzo y compromiso común.

¿Por qué se habla tanto de manager, directivo o líder coach?

En Google encuentras 64.100.000 entradas. ¿Te parece “bastante nombrado”?

Manager coach probablemente sea la forma más evolucionada de dirección de personas y la única capaz de conseguir rendimientos excelentes. Ahí radica su interés y su demanda.

Dirigir personas, aunar sus voluntades, sus compromisos, sus esfuerzos, ¡todo un constante reto para un directivo!, cada día más complejo, y no sólo por las exigencias del entorno y la velocidad de respuesta que se nos demanda, también las demandas de los equipos son diferentes y mayores. Las técnicas que antes aprendíamos para dirigir personas pierden eficacia. Lo que antes valía ha dejado de ser efectivo. Las personas están en constante evolución y sus necesidades también. Sus requerimientos cambian. Nuestro conocimiento sobre cómo dirigirlas también.

¿Qué es un manager coach?

Un manager coach es, y destacamos es, un manager que asume como suyos los principios fundamentales de la “teoría Y” (Douglas McGregor), y del Coaching: confianza en la capacidad de las personas para conseguir desempeños superiores por sí mismos.

Un manager coach es capaz, por tanto, de confiar en las personas de su equipo y aceptarlos como seres humanos igualmente legítimos.

Es capaz de facilitar desempeños superiores como resultado del compromiso de las personas y de los equipos. Y el compromiso es una consecuencia de cómo son dirigidas, de hacer que comprendan que lo que están haciendo es importante, de que se sientan capaces de alcanzar los objetivos que se les plantean, sientan el aprecio por lo que hacen, se sientan retadas por sus trabajos y consideren el error como una oportunidad de mejora.

Además, y esto es lo más significativo, el manager coach es capaz de situarse en un plano real de aceptación de las personas y, a la vez, cuestionamiento de los paradigmas.

Los límites de las personas no están en la tecnología de la que disponemos o no, sino en los paradigmas desde los cuales abordamos nuestro mundo. No vemos los límites que nos auto-imponemos, no nos damos cuenta de por qué tenemos los mismos problemas de forma recurrente. Cuando miramos nuestra empresa o nuestro trabajo, lo miramos sin cuestionar lo que nos viene impuesto por nuestra manera de mirar. Quedamos a merced de nuestras auto-conversaciones (aquello que nos decimos) que nos llevan a hacer siempre lo mismo, montándonos historias para justificar por qué no conseguimos los resultados.

Un manager coach es un manager capaz de cambiar las conversaciones de su equipo para llevarle a resultados diferentes, excelentes. Aunque está focalizado en los resultados, sabe y muestra que lo que importa es lo capaz que se sienten las personas, porque en esencia ellas son las que consiguen los resultados.

Sin embargo, aunque dirige desde los presupuestos básicos del Coaching, un manager coach no es un coach.

Mientras que un coach se centra por completo en el coachee (su cliente, su pupilo), el manager coach tiene que combinar los intereses de su empresa, sus propios intereses como directivo, los intereses de su equipo y los intereses de su colaborador. Su foco, por tanto, es polifacético, aunque utilice técnicas de Coaching. De igual manera que pueden utilizarlas un consultor, un formador, un mentor o un tutor, pero no son coaches.

La relación de un manager coach con su equipo es distinta a la que mantiene un manager tradicional. No es una técnica que se pueda poner en práctica en una vieja cultura. Es una manera de observar, de pensar, de hacer, de sentir y de ser, que requiere una cultura diferente, un paradigma diferente que permita hacer cosas diferentes.

¿Qué es dirigir con las técnicas del Coaching?

El manager coach tiene que ser y también tiene que hacer. ¿Qué tiene que hacer?
  • Dirigir de forma coherente y continua el desarrollo del talento de sus colaboradores, desde la aceptación y creencia en la capacidad de las personas y el cuestionamiento de los paradigmas desde donde actúan.
  • Mejorar el desempeño de sus colaboradores, conectando el desempeño con los resultados, aportando retroalimentación (feed-back), basada en la observación y no en juicios.
  • Transmitir la visión de adónde se quiere llegar, tomando conciencia de donde se está, confiando en la capacidad de su equipo para alcanzarla, canalizando su motivación y motivándoles.
  • Favorecer la excelencia, apelando a una misión inspiradora y trascendente.
  • Ser un modelo de humildad, disciplina, responsabilidad y compromiso.
  • Potenciar la sinergia, dando sentido a la diversidad y complementariedad de cada uno en el resultado final.
  • Clarificar las comunicaciones, incluso lo obvio, y no dar nada por supuesto.
  • Cuestionar las conversaciones implícitas que están determinando la capacidad real de las personas.
  • Generar emociones capacitantes en el equipo que les permitan conseguir logros excelentes.
  • Centrarse en el desempeño: facilitando que se pueda conseguir el objetivo con medios y entrenamiento, resolviendo problemas, ajustando el desempeño para conseguir el rendimiento esperado mediante feedback y valorando tanto el esfuerzo como los resultados.
  • Partir de la situación presente, por ejemplo la cifra de ventas, definir la cifra deseada, explorar las opciones para llegar hasta allí, identificar las barreras que pueden impedir conseguirlo tanto materiales como mentales y, establecer un plan para hacerlo.

¿Cómo ser un manager coach?

Comparado con romper los propios paradigmas de percepción y pensamiento, el hacer, es la parte más fácil. Se trata de seguir un esquema de acción casi de sentido común.

Lo difícil, lo complejo, lo duro, es salir de la “caja de confort” desde la que estamos percibiendo e interpretando la realidad. Ese sí que es un cambio en la persona. Los estudios en liderazgo nos lo indican: un manager coach es capaz de llevar a su equipo a resultados inimaginables anteriormente (recuérdese el reciente caso de Pep Guardiola, para no irnos muy lejos)

Pero, para ser un manager coach hay que ser capaz de salir de la propia caja de confort, de cuestionarse los paradigmas desde los que percibe, piensa, siente y actúa, y eso sólo puede conseguirse con el apoyo de un coach que facilite al manager darse cuenta de lo que significan sus paradigmas para él y los resultados a los que le lleva. Este conocimiento de sí mismo es imprescindible para que sea lo suficientemente abierto, flexible y seguro como para dirigir a otros en la consecución de la excelencia. Es decir para ser un manager coach primero tienes que seguir un proceso de coaching.

Porque sería difícil imaginar a un deportista de alto rendimiento sin su entrenador, ¿verdad? De igual forma no podemos imaginar un manager de alto rendimiento sin un coach.