Especializados en acciones formativas singulares y coaching, facilitamos el desarrollo de las competencias necesarias para que una persona se sienta más capaz de alcanzar los objetivos que se propone. Sentirnos capaces hace que nos sintamos con el control de qué hacer en una situación; y eso está en la base del bienestar personal y, como consecuencia, del éxito profesional.

Mostrando entradas con la etiqueta formacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta formacion. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de octubre de 2011

"Sin esfuerzo no hay éxito"

¡Qué chocante! ¿Alguna vez pensaste en la posibilidad de que alguien renunciase a 1 millón de euros de patrocinio anual? ¿Y para qué?

Pues sí. Ha ocurrido. La prensa española se hacía eco la semana pasada de la renuncia por parte del Valencia Basket Club de un patrocinador dispuesto a invertir cerca de 1 millón de euros para, a cambio, imprimir en su camiseta un mensaje contra la crisis económica; una máxima que el también valenciano Juan Roig, mayor accionista del equipo, siempre ha aplicado en Mercadona:

"Cultura del Esfuerzo”


Según ElMundo.es, la entidad ha reconocido su decisión de renunciar voluntariamente a la figura del patrocinador para reforzar la "responsabilidad social que le corresponde como entidad deportiva", comprometiéndose a transmitir a la sociedad la importancia de asumir que "para conseguir cualquier meta es necesario realizar acciones que representen trabajo, porque sin esfuerzo, valor fundamental en el deporte, no hay resultados".
De este modo, esta temporada en la camiseta de los jugadores del Valencia Basket Club lucirá la imagen de un niño estirándose para encestar y las palabras “Cultura del esfuerzo”, en lugar del nombre o marca de un patrocinador. Como señalaba Francisco Martínez Raga, vicepresidente del Club, motivados por lanzar un mensaje de “responsabilidad”:


“sin esfuerzo no hay éxito"

Admirable, ¿no? Como admirable es de hecho la trayectoria que Mercadona ha mostrado desde su nacimiento, siguiendo precisamente esta máxima, y que hace que hoy se hable de Juan Roig, presidente y dueño de esta cadena de supermercados, como un ejemplo de gestión empresarial, de toma de decisiones que llevan a logros “extra-ordinarios”: haciendo gala de su independencia del poder político, ha sido capaz de aumentar su plantilla a 63.500 empleados (1.500 más) en el peor año de paro de España, ¡y con un 100% de contratos fijos!; esto, además de haber aumentado sus ventas, colocándose a la cabeza de la distribución en España por delante de grupo El Corte Inglés, de haber pagado cientos de millones de impuestos y repartido otros tantos entre sus trabajadores por haber alcanzado objetivos. Y podríamos seguir…

Nosotras también creemos en la responsabilidad personal, es decir, en la habilidad de cada uno, en particular,  para responder ante lo que ocurre; en que la única libertad que tenemos es la de elegir cómo actuar. Creemos que el esfuerzo por dar lo mejor, por lograr el máximo, lleva a resultados extra-ordinarios (referencia inevitable aquí a Nadal); en la adaptación continua (si no te adaptas y generas nuevas respuestas, difícilmente sobrevivirás). Defendemos que el éxito requiere de un pensamiento ganador, y de un trabajo diario. Y confiamos en las personas, en su potencial, porque lo vemos a diario en nuestro entorno: en el aprendizaje de nuestros alumnos, en el crecer de nuestros hijos, en la evolución de los coachees…
Lo que llama la atención es ver estas “creencias”, estas convicciones, estos valores, puestos en práctica en una empresa. Son ya varios los reconocimientos que se han hecho a Mercadona y a su presidente, como el Premio Príncipe de Asturias a la Excelencia Empresarial, o el Premio Sorolla a la Innovación. En marzo de este año, Juan Roig afirmaba: “vamos a seguir fomentando entre nuestros trabajadores el liderazgo en la toma de decisiones, ya que es la única forma de mejorar constantemente en nuestro trabajo diario y de conseguir ser una empresa de alto rendimiento".
¿Tendrán que ver estas “creencias” en el éxito de Mercadona?

miércoles, 27 de julio de 2011

¡Estamos de obras! ¡Feliz verano!

Sí, lo sabemos...
Hace tiempo ya que... ¡estamos de obras! Y os pedimos disculpas. Estamos revisando nuestro Blog, nuestro marketing on-line, y sabéis que eso lleva tiempo.

Entretanto, deciros que seguimos aquí, que podéis contar con nosotras para Formación y Coaching, desde grupo tbc-aranda y que prometemos volver pronto con buenas noticias, más frescas.

Y por supuesto... ¡FELIZ VERANO! Qué disfrutéis cada hora, cada minuto, cada segundo... y que carguéis vuestras energías, para un nuevo curso, lleno de grandes proyectos.


También puedes seguirnos en:
Twitter

miércoles, 2 de febrero de 2011

"Vivir" la vida

La neblina se pega en los sembrados y en las majadas. Va moviéndose por el paisaje, haciéndose por momentos más densa, por momentos más liviana. La luz está sutilmente tamizada por las nubes. La luminosidad de la zona del cielo en la que está el sol contrasta con la oscuridad en las lomas. Los árboles como manojos de rayas oscuras parece que retrepan hacia el cielo. Es fácil percibir los fractales de sus formas. Es una mañana de enero sutil, fría, en la punta de los dedos, animada por los silbos de los tordos y los trinos de los gorriones y su constante ir y venir. Se les ve nerviosos, sobre - excitados, probablemente por la posibilidad de la lluvia. Es una magnífica mañana diferente y sublime. Una mañana que ya anuncia la luz y el calor que se incrementa día a día. Un ciclo más en nuestras vidas. Una mañana para el deleite en esta experiencia sensorial, en este espectáculo formidable de la vida. El relax que produce y el encuentro con el aquí y ahora provoca la reflexión.

¿Cuántas veces al cabo del día nos fijamos en la belleza de nuestro entorno?
¿Cuántas veces al cabo del día miramos a las personas que nos rodean percibiendo lo extraordinarias que son?
¿Cuántas veces al cabo del día nos damos un pensamiento de apoyo a nosotros mismos?

Puestos a pensar, puede que los días se nos pasen entre el ir y venir, entre el trabajo y la familia, en hacer cosas y sobrellevar la semana. Cuando nos damos cuenta, estamos otra vez en sábado y la semana se nos ha pasado como un suspiro, y puede que como una queja. ¿Hemos tenido tiempo para celebrar cada día que hemos vivido? Es más, voy a ser incisiva, ¿nos hemos dado permiso para celebrar cada día que hemos vivido?

Vivimos en una cultura en la que lo negativo manda. Los demás se interesan por ti cuando estás malo, pocas veces te llaman para decirte “Sólo quería saber lo bien que te va”.

Una cultura fomentada por los medios y los políticos del resentimiento, el rencor, la envidia, el asco y la rabia, que les viene muy bien, ya que son sentimientos que fomentan la identidad grupal y la cohesión de la manada, frente a los diferentes, como muy bien explica Punset. Mi manada, tu manada. Los buenos, los malos. Los ricos, los pobres. Los empresarios, los trabajadores, … Una cultura de maniqueísmo y de juicios excluyentes. Parece que gusta. ¡Y hay que ver lo que ganan algunas personas con explotar esta limitante forma de vivir! Ver la televisión sin sonido es una experiencia fascinante: lo que dicen sus caras y sus gestos te habla de sus juicios y sentimientos. Lo malo es que se nos contagia.

Son suyos, son su forma de ver, pero son nuestros modelos y se convierten en lo cotidiano y aceptado, y de forma inconsciente se transforma en la forma de vivir. La única forma de vivir.

Si algo extraordinario asumí con el Coaching es que “mi punto de vista” es eso: un punto desde el que veo la realidad, y es una forma de verla parcial, sesgada, excluyente.

Y ahora siempre me pregunto “¿Desde dónde estoy mirando esto? ¿Desde el miedo que está en el origen de los sentimientos anteriores, o desde la confianza en mí como persona y en el convencimiento de que soy una persona “perfecta” en continua evolución y aprendizaje?"

No quiero ver la realidad desde el resentimiento, desde la rabia, desde el rencor, desde la envidia. No quiero que mis emociones sean el miedo o el asco. Quiero que cada día sea un día que celebro en mi vida. Quiero que cada día termine con esa atención a lo vivido: una experiencia, una sensación, un pensamiento.

La Psicología Positiva nos ha permitido conocer y fundamentar que esto de ser feliz es una elección personal. Que esto de “vivir tu vida” también es una elección personal. Sólo tienes que fijarte cada día en algo extraordinario, en algo sublime. Aquellos que anotan cada noche tres cosas magníficas en su día, señalan un notable incremento en su vivencia de felicidad al cabo de un par de meses.

¿Quieres ser más feliz? Empieza por fijarte en la luz, en el color, en las sensaciones, y después en lo que quieras considerar maravilloso. Vivir tu vida es cosa tuya.

"In the end it's not the years in your life that count; it's the life in your years", Abraham Lincoln


Isabel Aranda.
Executive Coach.Doctora en Psicología de las Organizaciones
Fotos: Juan Riera

martes, 4 de enero de 2011

Nuestra carta a SS.MM. los Reyes Magos...


Queridos Reyes Magos,

Este año nos gustaría que no nos trajerais "cosas", sino algo que tiene que ver con nosotros mismos, con nuestro desarrollo como personas y con nuestra vida.

Este año queremos que nuestros regalos sean una mayor conciencia de quiénes somos, más energía para poder llevar a cabo todo lo que nos proponemos, más capacidad para darnos cuenta de lo que logramos, más aprecio por nosotros mismos, más disfrute de cada momento, y también  más felicidad.

Y como toda Miss Mundo, añadid, por favor,...
“la paz en el mundo”

Con cariño y agradecimiento de Personas con ilusión
Isabel Aranda
Jane Rodríguez del Tronco

lunes, 20 de diciembre de 2010

I Foro de formación acreditada en Coaching / COP Madrid

http://www.copmadrid.org/
El 20 y 21 de diciembre se va a celebrar en Madrid el I Foro de formación acreditada en Coaching organizado por el Grupo de Trabajo de Psicología y Coaching del Colegio de Psicólogos de Madrid.

Nunca se había visto un desarrollo similar de una actividad profesional. La demanda de formación se incrementa constantemente. Es el momento de clarificar la oferta de formación y transmitir a la sociedad, y al mercado, la seriedad y compromiso de los coaches formados en escuelas específicas para ello y asociados a las asociaciones profesionales que regulan esta actividad.

Una iniciativa más del Grupo de Trabajo, en su misión de dar a conocer el Coaching y sus vínculos con la Psicología.

Lugar: COP Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
c/ Cuesta de San Vicente, 4 - 5
Horario: 16 a 21h
Aforo limitado

Enlaces relacionados:

lunes, 10 de mayo de 2010

Felicidad en el trabajo. ¿Aprendemos?

El pasado día 14 de Abril, asistimos a la jornada convocada por AEDIPE con un tema que nos apasiona: Cómo disfrutar y evolucionar en el trabajo, con Carlos Hernández y Joan Elías. La felicidad es un tema recurrente en nuestros posts. Es el tema que casi siempre sale en los procesos de Coaching, y es un tema que casi siempre sale en los cursos de formación. Las personas queremos ser felices. Queremos aprender a serlo. Queremos darnos permiso para serlo. Y muy especialmente en el trabajo, donde pasamos la mayor parte del día.

El origen de la palabra trabajar procede del latín tri (tres) pallium (palos), un yugo en el que amarraban a los esclavos para azotarlos. De ahí deriva el sentido de sufrimiento del trabajo, “sudor y sangre”, dolor, castigo, cansancio… En su origen la palabra se asociaba al esfuerzo físico de los trabajadores del campo.

En el siglo XXI se están formando nuevos paradigmas para el desarrollo de las personas. Paradigmas de posibilidad en los que las personas se entienden como sistemas abiertos y sistémicos. Paradigmas relacionales y no dicotómicos. O en casa o en el trabajo, o disfrutando o trabajando, o razón o emoción… ¿Por qué no “en casa y en el trabajo”, “disfrutando y trabajando”, “razón y emoción”?

Cada vez son más las personas que reivindican la posibilidad de desarrollarse profesional y personalmente a través del trabajo. Mediante el trabajo adquirimos no sólo capacidad económica para vivir, adquirimos una identidad social que nos lleva hacia la auto-realización. El pensar en disfrutar con lo que uno hace al final no es más que una elección personal. Tú puedes decidir estar harto de tu trabajo o puedes decidir disfrutar con tu trabajo. Joan Elías tiene una frase genial para esto “con agua y jabón, motivación”, porque tú cada mañana decides qué pilas ponerte para vivir ese día. No deja de ser, como decía Carlos Hernández, cuestión de las gafas que te pones para ver tu vida.

¡Sí! Definitivamente las personas podemos decidir si sufrir con nuestro trabajo, o por el contrario, llevarlo con +actitud+. Gran parte del trabajo que realizamos se sitúa en esta línea: Orientación al Logro, Auto-liderazgo, +Actitud+, Emociones capacitantes, Coaching… Son todos ellos títulos que giran en torno a un mismo tema: aprender a gestionar nuestra vida de forma consciente y proactiva, sintiéndonos más capaces, ganando en aquello que nos hace más humanos, nuestra capacidad de decidir. Adquirir el protagonismo y dejar de ser meras comparsas en su propia vida; eso es lo que la mayoría de las personas en nuestra formación y Coaching desean.

A ser feliz también se aprende. Un ejercicio que propone la Psicología Positiva para incrementar nuestra felicidad es anotar cada día tres cosas por las que te sientes agradecido, y durante 8 semanas. Los estudios señalan que al cabo de ese tiempo las personas que hacen este ejercicio indican sentirse un 25% más felices. Es cosa de hábito. Es cosa de acostumbrar a nuestro cuerpo a los neurotransmisores, como la serotonina que nos hace sentirnos felices. Es cosa de acostumbrarnos a valorar nuestra vida. Es nuestra responsabilidad personal.

Y además, no estamos solos en este empeño. Jornadas como ésta, organizada por Aedipe, ponen el énfasis en la cultura que una Organización puede fomentar en este sentido. Y no es por un tema banal: indicadores de gestión como el incremento de la productividad, la disminución de conflictos o la disminución del absentismo, pueden asociarse a un incremento del “sentimiento de felicidad” en el trabajo.

Aedipe ha elaborado el siguiente decálogo, después de analizar los resultados de una encuesta a la que respondieron más de 250 directivos y que recoge las prácticas que tendría que hacer la Organización y los directivos para crear una cultura de felicidad en el trabajo.

Decálogo de la felicidad

1- Escucha la diversidad de cada empleado
2- Fomenta que cada persona autoevalúe su potencial
3- Potencia el talento personal y profesional
4- Otorga autonomía y responsabilidad en el desempeño
5- Garantiza la tolerancia y la colaboración de todos los equipos profesionales
6- Acuerda flexibilidad individual y colectiva
7- Promueve el trabajo digno y la protección social
8- Vincula la productividad a objetivos medibles que añadan competitividad
9- Recompensa a mandos y directivos comprometidos con la felicidad en el trabajo
10- En resumen, crea felicidad en el trabajo para aumentar la productividad.

Parece que la felicidad está siendo asumida como una necesidad y como un bien al que aspirar tanto por las personas, como por las Organizaciones. Estamos empezando y aún nos queda mucho trabajo, entre otros... ¡aprender a ser felices!

jueves, 15 de abril de 2010

Entrevista en Gestiona Radio / Autoliderazgo

El pasado miércoles 14 de Abril fuimos invitadas nuevamente por Ainara Ariztoy al programa El Bulevar de Gestiona Radio. La entrevista tuvo lugar de 20,10h a 20,30h de la tarde. Veinte minutos en los que tuvimos ocasión de hablar de Auto-Liderazgo, un tema apasionante y que trabajamos muchísimo, tanto en procesos de Coaching, como a nivel formativo.

Si quieres oir la entrevista, puedes hacerlo en el nuestro canal en Youtube.
Esperamos que te guste.

martes, 23 de marzo de 2010

Emociones que capacitan

¿Qué son las emociones? Algo tan esencial y tan nuclear en nuestra naturaleza es con frecuencia desconocido, se nos escapa a nuestro entendimiento, incluso las confundimos. No tenemos nombre para ellas o llamamos emociones a los sentimientos o sentimientos a las emociones, o incluso a las sensaciones. Llamamos estados de ánimo a las emociones, y terminamos llamando emociones a todo lo que de alguna forma no podemos justificar con razones.

Las aportaciones de la neurociencia están clarificando un tema que ha sido del dominio de la filosofía y de la ética, e incluso de la religión a lo largo de la Historia. Las emociones son estrategias para responder ante las situaciones. Fruto de millones de años de evolución y ancladas en lo más profundo de nuestros sistemas biológicos, comprometen tanto al pensamiento, como al cuerpo.

Herederos de una cultura cartesiana, donde el dominio de la razón ha determinado el pensamiento, la ciencia, la filosofía, la educación, en definitiva, todos los ámbitos de acción del hombre, nos encontramos ahora descubriéndonos como sistemas en los que la unión de sus elementos es mucho más que la mera suma.

Las emociones vistas desde algunas teorías filosóficas no pueden conocerse más que por su expresión en el comportamiento. Vistas con un criterio ético son buenas o malas. Vistas desde alguna religión son lo que hacen perder a la persona el control de su comportamiento ideal.

Vistas desde la neurociencia, son parte de nuestra química esencial, con un criterio adaptativo son capacitadoras o incapacitadoras. Nos proporcionan respuestas de éxito o por el contrario nos las impiden. Por lo tanto, no hablemos de emociones negativas o positivas. Lo que hace que una emoción nos capacite o no, son cuatro factores: El primero, las cogniciones que la acompañan, es decir, el tipo de pensamientos y diálogos internos que le hemos asociado; el segundo, el tiempo de permanencia, más allá del momento en el que se origina por un determinado suceso; el tercero, la eficiencia de la respuesta; y el cuarto, el valor adaptativo de las respuestas que origina, es decir, si permiten tener éxito en esa situación o no.

Así, una emoción como la rabia puede ser una emoción capacitante cuando activa todo el sistema mente-cuerpo ante una situación que consideramos una amenaza. Por ejemplo, vamos paseando por un parque y un perro se dispone a atacarnos. Ante esa amenaza, todo el sistema se activa para hacerle frente y, por ejemplo, le gritamos, movemos las manos, avanzamos hacia él, buscamos algo con lo que defendernos, en definitiva, generamos todo un conjunto de acciones para hacer frente al peligro. Otra emoción que es vista como negativa y a la que le tenemos “miedo”, es el mismo miedo, y no tiene porqué ser sólo una emoción incapacitante, también puede ser de gran utilidad como señal de alarma para obrar con cautela ante una situación de riesgo en la que no tenemos claro cómo actuar. O la tristeza que puede ser adecuada para facilitar la introspección, y para asumir situaciones de pérdida con equilibrio.

Por el contrario, cualquier emoción puede llevarnos a la incapacidad cuando son reacciones desproporcionadas a la situación o se fijan como un estado emocional, con poca o ninguna variabilidad y desde el que respondemos pase lo que pase.

Las investigaciones de la neurociencia demuestran que en el bucle mente – cuerpo, los elementos clave son las emociones, el pensamiento, los sentimientos y la acción. Cualquiera de estos elementos puede variar y con ello variar la disposición de la persona hacia la capacidad o la incapacidad. Así, nuestros pensamientos influyen en las emociones que a su vez influyen en todo el cuerpo, no sólo en el aspecto obvio de la expresión corporal sino, y es lo más novedoso, en nuestra salud física y mental y, en definitiva en lo que somos capaces de hacer. Y con demasiada frecuencia no somos conscientes de cuáles son nuestros pensamientos, ni la emoción que implican, ni las limitaciones que nos generamos con ello. A veces sólo con tomar conciencia de ellos empieza a cambiar nuestra disposición y podemos ser más capaces de lograr nuestros retos.

"Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se harán costumbres. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida"
 Mahatma Gandhi
Isabel Aranda
Doctora en Psicología de las Organizaciones
Executive Coach

martes, 16 de marzo de 2010

¿Has volado ya en globo?

Pocas actividades deportivas causan un efecto tan personal y sorprendente. Es una experiencia impactante; por encima de todo, sientes el momento.

El disfrute del aquí y ahora es completo. Por su componente lúdico, su componente sensorial y su componente estético, genera fuertes emociones positivas, inolvidables.

¿Se puede aprender algo de esa experiencia que nos sea útil en nuestra vida profesional?
Así lo creemos. Después de vivir la experiencia, hemos comprobado que puede abrir una gran puerta al aprendizaje sobre uno mismo y sobre el trabajo en equipo.

Esas sensaciones lúdicas, sensoriales y estéticas que provoca un vuelo en globo, nos sitúan en una posición privilegiada para la reflexión, la creatividad y el aprendizaje. A los directivos se les forma para tomar decisiones en entornos de crecimiento que hacemos predecibles. Pero no se les forma para tomar decisiones en entornos de alta incertidumbre, de decrecimiento y variabilidad constante, como es el vuelo del globo.  Conscientes de que la formación en habilidades, que recurre a más vías que las meramente intelectuales, consigue un desarrollo mayor de las competencias de las personas, y en congruencia con nuestro “modelo in”© de intervención, realizamos acciones formativas singulares.

Y ésta que lanzamos ahora es, sin duda, singular. No se trata sólo de volar en globo, sino de “volar un globo”.

“Volar un globo” es una actividad de formación outdoor innovadora para el desarrollo del liderazgo, que se diferencia por la originalidad de la combinación y la perfecta comunión entre el fin, el mensaje y los medios utilizados.

Específicamente tiene un fuerte impacto inmediato en las competencias de conciencia de uno mismo, autorregulación, empatía y comunicación. Además de la orientación al logro, la toma de decisiones y el trabajo en equipo, todas ellas necesarias en el liderazgo. Desde el primer momento “engancha”, y su aplicabilidad en el comportamiento personal es inmediata.

Iniciamos así la colaboración con The Balloon Company, un partnership, una alianza estratégica, que nos permite ofrecer una acción formativa muy, muy de altura: "Conócete, volando un globo"

Si quieres “volar un globo”, ¡ahora tienes la oportunidad!

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nuestra actualidad

Hemos acabado el programa de formación en competencias en Caja de Ávila. De junio a noviembre “hemos vivido” en la Ciudad de la Santa. 120 alumnos a los que hemos formado en Liderazgo, Planificación, Negociación y Orientación al logro.



Ha sido un reto apasionante y un motivo de orgullo apreciar cómo las personas se van sintiendo más capaces, y desde ahí, se dan permiso para hacer cosas nuevas, aplicar técnicas y conseguir resultados diferentes y más eficientes. Nos hemos retado, alineado, reído, compartido, y hemos aprendido. Ahora todos somos más capaces.

El año lo hemos terminado con diferentes proyectos de coaching. Trabajar y trabajar, aprender y experimentar en coaching, ¡qué reto cada día!. Procesos que llevan a nuestros coachees a realizar sus objetivos rápida y satisfactoriamente.


También hemos enseñado lo que es el coaching con el Seminario de Introducción al Coaching para la Asociación de Antiguos Alumnos de la UFV.

Jane ha conseguido su certificación ACC en la ICF.

Seguimos trabajando para conseguir personas más capaces, que puedan superar los estados emocionales incapacitantes que impiden lograr nuestra mejor versión. Mucho trabajo en el diálogo con uno mismo que nos lleva a conseguir los logros que nos planteamos en las competencias personales y sociales.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Nuestra actualidad

Hemos iniciado el otoño trabajando de nuevo en Orientación a logro, cada vez más necesario y más valorado. Un taller que hace que las personas se sientan más capaces y más seguras. Nuestra mayor satisfacción es cuando meses después afirman que les ha marcado su forma de actuar.
Negociación, probablemente la situación más compleja de las relaciones personales, en la que las personas... ¡necesitan jugar con tantas variables, a la vez! La capacidad de negociar es una de las facetas de esa Inteligencia Social que ha hecho la cooperación y la vida en sociedad. Y a pesar de que desde niños tenemos oportunidad de negociar con los demás, pocos llegan a la edad adulta con la comprensión de en qué consiste y cómo se hace. En nuestros cursos toman conciencia de sus frenos para negociar y aprenden técnicas puntuales para superarlos y ser eficaces en sus negociaciones.

Coaching, seguimos con pasión los procesos de cambio de nuestros coachees. Se cuestionan a sí mismos y descubren sus limitaciones, crecen y evolucionan. Dan forma a su mente para ser más capaces y felices. Afinan su mente, el instrumento solista, para hacer una interpretación excepcional.

Talleres de coaching proactivo. Hemos iniciado una nueva forma de aproximar los beneficios de las técnicas del coaching a los participantes en un curso. Destacamos de su contenido el trabajo con las redes en las que el pensamiento y la emoción se enmarañan y cómo salir de ellas para ser personas mucho más capaces y felices.

Educcare: Sacar lo mejor que uno lleva dentro

Sacar de adentro de las personas es hacer que el potencial que llevamos dentro se convierta en una realidad. ¡Conseguir la mejor versión de uno mismo! Y eso precisamente es lo que significa “educcare” (lat.), sacar de adentro de las personas.

Cuando decíamos en uno de nuestros cursos que de eso se trata, de llegar a ser lo que podemos ser, alguien con mucha ironía nos dijo: “Me vas a decir ahora que las personas somos como una patata, se trata de brotar, ¿no?” ¡Sí!, ¡se trata de brotar y crecer, y florecer, y dar frutos!, y, al final, ¡ser una patata más enriquecida y más grande! Tampoco es tan difícil. Si una patata lo hace, nosotros podemos hacerlo, ¿no? Este punto de humor resalta precisamente la seriedad y certeza del planteamiento.

Es una ley de la vida: la mejora constante, la evolución. Todas las células de nuestro cuerpo están en constante cambio, ¿Y nuestra mente? ¿También está en cambio? Claro que sí. Lo que marca la diferencia no es el cambio tal cual, sino el cambio deliberado, decidido, voluntario y orientado a la mejora, a conseguir la mejor versión de uno mismo.

Y para ello, hay que sacar el potencial que uno lleva dentro, y eso supone aprender a ser y supone aprender a hacer.

La UNESCO en su informe sobre la educación del siglo XXI, plantea “las 4 A del aprendizaje”, como las vías para el desarrollo de la persona:
  • Aprender a ser el individuo único que cada uno es
  • Aprender a aprender con eficacia
  • Aprender a hacer para el trabajo
  • Aprender a convivir con los desafíos de tipo social
Desarrollar las 4As lleva a las personas a sentirse más seguras y más capaces ante sí mismas y ante su entorno. Para eso trabajamos en formación, para facilitar que las personas se sientan más seguras y más capaces. ¡Y cómo nos sentimos al lograrlo! Las 4 As son cuatro líneas de acción interdependientes para dar forma a ese “sacar de adentro”.

Aprender a ser el individuo único que cada uno es: ¡cuántas veces en nuestros cursos palpamos la incertidumbre, la duda, el desconocimiento de que puedes ser un individuo único, especial y… magnífico! Iniciamos nuestros talleres de “+Actitud+” y “Logro” preguntando precisamente “¿qué te hace único?”. Y la respuesta, el 90% de las veces, es… “¡no sé!” “yo no soy ni único, ni especial” ¡Increíble!, ¿verdad? ¡Ser una persona adulta y no ser consciente de quién y cómo eres! A lo más, nos responden a través de los comentarios que les dicen los demás.

Con frecuencia se confunde “ser uno mismo y hacer lo que quieres” y dar prioridad a tu ego de forma vanidosa y egoísta. No, no se trata de eso. Se trata de conocerte; en el sentido socrático, de identificarte como ser único, con una combinación de capacidades, de sensibilidades, de experiencias, de aprendizajes, única. Conocer tus predisposiciones, pensamientos y, también, tus emociones; poner nombre a tus valores y darte cuenta de las creencias que están sustentando lo que dices y lo que haces. Se trata de explorar adónde te puede llevar esa combinación única y especial, aceptarla y cuestionarla, recrearla, y emprender el camino. Una persona sola puede hacer este camino por sí misma. Es un aprendizaje ontológico, sobre el ser que somos. Sin embargo, el “aprendizaje mediado” que facilita la formación y el coaching hace que la autoimagen y la autoestima puedan desarrollarse con más intensidad y en menor tiempo. Al final, ser el individuo que cada uno es significa sentirse más capaz para vivir.

Aprender a aprender con eficacia: Aprender a motivarte para conseguir objetivos, para orientarte a logros y ser más capaz de conseguirlos. Añadimos nosotros después de nuestra experiencia como coaches: “aprender a aprender con eficacia y eficiencia”. Conseguir focalizar tu esfuerzo en alcanzar tus objetivos y alcanzarlos con equilibrio entre la dedicación y los resultados, sin caer en la obsesión, ni quedarse en la dejadez. Claro que esto pasa por definir previamente objetivos retadores, alcanzables y medibles, y establecer un plan para conseguirlos.

Aprender a hacer para el trabajo: Imprescindible aprender, y aprender técnicas para hacer nuestro trabajo, que nos permitan ser más eficaces y eficientes. Es un aprendizaje ligado al hacer, a nuestra actividad, más fácil, palpable y operativo. Sin embargo, hay potentes frenos para este aprendizaje. La realidad de nuestro trabajo de formadores nos revela que dejamos de aprender en el trabajo por comodidad y conformismo, y que nos cuesta mucho desaprender para volver a aprender. Y los adultos tenemos que dejar de hacer lo que estamos haciendo para hacer sitio a nuevas formas de hacerlo. Cambiar un hábito por otro, una rutina por otra. Desaprender para aprender. Darse permiso para cambiar y experimentar nuevas formas de hacer las cosas es el auténtico reto al que vemos se enfrentan los participantes en nuestros cursos. Lo fácil es conocer una técnica; lo difícil es decidirse a ponerla en práctica. Y ése es el gran reto en la formación de habilidades, conseguir que las personas se den permiso para ponerlo en práctica.

Aprender a convivir con los desafíos de tipo social: Este aprendizaje es el vinculado al desarrollo de la inteligencia social, que nos permite relacionarnos con los demás. Implica ser capaces de empatizar, comunicarnos y cooperar con los demás. Dicen los especialistas que esta inteligencia es la que ha requerido más consumo de energía y más espacio cerebral en nuestra evolución como especie. Se trata de aprender a comunicarnos, liderar, negociar, trabajar en equipo, superar los conflictos, en definitiva, convivir aceptando y valorando la diversidad y la diferencia como fuentes de enriquecimiento y oportunidades. Este aprendizaje nos ha permitido como especie cooperar y evolucionar en sociedad. Actualmente en las Organizaciones la necesidad mayor es precisamente el desarrollo de este aprendizaje para conseguir un mayor nivel de capacidad en las competencias sociales.

Todos estos aprendizajes son complementarios. Tenemos que aprender una técnica y también la actitud con la que abordamos esa técnica. Juntos nos llevan por los caminos del crecimiento personal, de ser cada vez más capaz, de ese reto supremo de llegar a ser lo que realmente podemos ser: “la mejor versión de nosotros mismos”.

Siempre afirmamos que nuestro trabajo de formación es un privilegio. Dedicarnos a facilitar que otros consigan el reto de buscar la mejor versión de sí mismos, da un sentido especial a lo que hacemos, pero también a cómo vivimos. Nuestro gran reto no es sacar de otros, es sacar de nosotros mismos para ser capaces de transmitir el entusiasmo y la energía que otros precisan simplemente para “darse permiso” y ser ellos mismos.

No puede separarse el hacer del ser. La coherencia necesaria para ayudar a otros a ser más capaces sólo puede partir del equilibrio interno que genera el convencimiento absoluto de que lo que hacemos merece la pena ser hecho.

lunes, 2 de marzo de 2009

Coaching y formación

El coaching va más allá de una técnica; para mí es una auténtica filosofía, una forma de interpretar la vida, el trabajo, el liderazgo de las personas e incluso la formación.

Y tanto es así, ¡qué lo hacemos! Coacheamos personas con temas personales y con temas profesionales, enseñamos a directores de personas a ser líderes coach y enseñamos a formadores a facilitar un aprendizaje activo, realmente transformador, que lleva a las personas más allá de donde están y de lo que son capaces ahora mismo.

Como veis, lo que hacemos y ¡cómo! es aplicar las poderosas técnicas del coaching al desarrollo de las personas, y enseñar a otros a aplicarlas en su trabajo.

Y así ha sido esta semana, en un taller para aplicar técnicas de coaching a la formación de habilidades, con un grupo de formadores experimentados, ávidos de ser más capaces como formadores, en su más literal sentido: dar forma. Dar nueva forma a las capacidades de otros.

Un grupo de formadores que quería ser más eficaz, que deseaba convertirse en “maestros” de aprendices de sí mismos.

Exploramos juntos lo que puede y no puede hacer un “maestro” para que su aprendiz aprenda activamente, se comprometa con lo que aprende y lo haga parte de sí mismo y de su hacer.

Trabajamos los enemigos del aprendizaje que, como decía Julio Olalla en la conferencia que dio en Madrid el 13 de febrero pasado, son muchos y muy poderosos. Olalla citaba los siguientes enemigos:
  • Nuestra profunda incapacidad de admitir que no sabemos
  • La arrogancia de creer que sabemos, ¿la ceguera cognitiva de no sé que no sé?
  • No tener tiempo para aprender
  • Confundir el tener opiniones con el saber
  • Juzgar en vez de escuchar
  • Nuestra adicción a la respuesta olvidando que hay que hacer la pregunta primero
  • No dar autoridad a otro para que te enseñe
  • Creer que saber es tener información simplemente

Acostumbrados como estamos a verlos todos en un grupo en formación, es difícil decir si alguno es más intenso o está más presente que los otros.

Yo creo que son más que enemigos, son profundas barreras, impedimentos férreos que bloquean en las personas adultas sus posibilidades de desarrollo: de evolucionar hacia la excelencia personal y el sentimiento de bienestar con uno mismo, fruto de sentirse capaz y de la conciencia de estar haciendo lo que quiere hacer.

Las técnicas de formación no alcanzan a disolver estas barreras, el coaching sí. Y en ello estábamos en este taller de formadores. Tomando conciencia, experimentando y aprendiendo a conseguir una “nueva forma” de nuestros aprendices.

Y después: Satisfacción. Bienestar. Orgullo. Facilitar que otra persona aprenda y se haga más capaz. Ver cómo evoluciona. ¿Hay un trabajo más apasionante que el nuestro?


Isabel Aranda

Foto: Juan Riera http://juanriera.blogspot.com