Especializados en acciones formativas singulares y coaching, facilitamos el desarrollo de las competencias necesarias para que una persona se sienta más capaz de alcanzar los objetivos que se propone. Sentirnos capaces hace que nos sintamos con el control de qué hacer en una situación; y eso está en la base del bienestar personal y, como consecuencia, del éxito profesional.

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martes, 30 de noviembre de 2010

Conferencia en AEDE / El valor exponencial de una Marca Personal

El pasado 22 de noviembre dimos una nueva conferencia sobre Marca Personal en AEDE Business School. Enorme expectación, gran interés previo, aforo lleno en una hora. La conferencia se alargó debido a las preguntas. Nos pasamos de hora.

Nadie se movió. Nadie quería irse. ¿Se sentían conmocionados?… No eran las razones, eran los beneficios personales de trabajar “mi marca personal”. Porque no es sólo una nueva estrategia y un nuevo reto para un profesional que quiera hacerse relevante. Ante todo es un tema de desarrollo personal, de saber qué quieres en tu vida, qué valor ofreces y, cómo quieres que los demás te conozcan. Un tema que planteamos como expertas en desarrollo personal y en marketing. 

Escaso tiempo una conferencia para preguntas tans profundas... Es sólo el punto de partida para construir “mi marca personal”. ¿Qué nos transmitieron después los asistentes? “Excelente”, “impresionante",... "nunca me lo había planteado así!”. Tras la conferencia, y a través de los mensajes que nos hicieron llegar después. Como siempre, decimos si en algo ha enriquecido sus vidas, ¡ha merecido la pena!

lunes, 17 de mayo de 2010

Conferencia en CESMA: Yo Marca

El próximo jueves 20 de mayo, impartiremos la Conferencia “Yo marca” en CESMA Escuela de Negocios, dentro de su Programa de Actualización Profesional.
Interesante título que hace pensar en la paradoja de si soy un producto o una persona.

“Yo marca”, Marca Personal, Personal Branding, son sinónimos que nombran una estrategia imprescindible hoy para hacer ver el conocimiento y el valor personal de un profesional. En un escenario de enorme oferta y homogeneización, el hacerte ver, y como tú quieres que te vean, se convierte en una estrategia esencial para encontrar trabajo, conseguir clientes; en definitiva, ser considerado como un profesional a elegir.

La idea no es nueva. Siempre ha habido personas capaces de resaltar por su iniciativa y sus acciones. Lo que ocurre es que el mundo digital se ha convertido en un soporte perfecto para la promoción de Marcas Personales. La construcción de una Marca Personal es un proceso apasionante, no sólo por lo que tiene de autoconocimiento y de desafío personal, sino por las oportunidades que nos abre.

En su primera fase, construir una Marca Personal comienza por un análisis extraordinario de quién soy y de cómo soy, qué me hace especial y diferente, y de cómo eso puede ser algo que otras personas aprecien y elijan. Es un trabajo de autoanálisis profundo, un reto no fácil, en el que además tengo que adquirir perspectiva y nuevas ópticas desde las que mirarme. Es un trabajo complejo para el que se suele buscar un Coach que facilite el intenso proceso de análisis e interpretación.

Después vendrá la fase del marketing personal, de identificación de mi público objetivo (target), de cómo quiero que me vean (objetivos / posicionamiento), qué les puedo aportar (propuesta de valor) y qué me hace diferente e imprescindible (diferenciación y ventaja competitiva). Aquí, las reglas del Marketing son las mismas que para un producto, un servicio, o una organización. Tras esta fase más estratégica, vendría la del marketing operativo, la de la comunicación y promoción de “mi marca”: cómo me hago ver, contacto y me hago relevante para mi público objetivo. Es aquí donde el e-marketing, o marketing digital, se ha convertido en un verdadero aliado para el Personal Branding.

Hacer de uno mismo un “Yo Marca”, lejos de “cosificarte”, te hace estar más consciente de quién eres; no te hace más persona, pero sí te hace estar pendiente de cómo eres como persona, de descubrir tu mejor versión, de darla a conocer y alcanzar así la excelencia en tus objetivos. ¿Es eso una forma de desarrollo personal? Claro que sí. No en vano es el objetivo de una especialidad que trabajamos muy a menudo en Coaching, la de “Coaching para el desarrollo de la carrera profesional”

¿Y tú?... ¿Sabrías presentarte como un profesional único en 30 segundos? Hoy ya no basta decir “soy arquitecto”. Esa definición no causa emoción, no provoca una reacción de interés en tu oyente para que desee saber más de ti; y mucho menos para elegirte. Si sólo puedes decir algo así de ti, puede que te interese construir tu “Yo Marca”… ¿Empezamos?

Isabel Aranda
Jane Rodríguez del Tronco

lunes, 10 de mayo de 2010

Felicidad en el trabajo. ¿Aprendemos?

El pasado día 14 de Abril, asistimos a la jornada convocada por AEDIPE con un tema que nos apasiona: Cómo disfrutar y evolucionar en el trabajo, con Carlos Hernández y Joan Elías. La felicidad es un tema recurrente en nuestros posts. Es el tema que casi siempre sale en los procesos de Coaching, y es un tema que casi siempre sale en los cursos de formación. Las personas queremos ser felices. Queremos aprender a serlo. Queremos darnos permiso para serlo. Y muy especialmente en el trabajo, donde pasamos la mayor parte del día.

El origen de la palabra trabajar procede del latín tri (tres) pallium (palos), un yugo en el que amarraban a los esclavos para azotarlos. De ahí deriva el sentido de sufrimiento del trabajo, “sudor y sangre”, dolor, castigo, cansancio… En su origen la palabra se asociaba al esfuerzo físico de los trabajadores del campo.

En el siglo XXI se están formando nuevos paradigmas para el desarrollo de las personas. Paradigmas de posibilidad en los que las personas se entienden como sistemas abiertos y sistémicos. Paradigmas relacionales y no dicotómicos. O en casa o en el trabajo, o disfrutando o trabajando, o razón o emoción… ¿Por qué no “en casa y en el trabajo”, “disfrutando y trabajando”, “razón y emoción”?

Cada vez son más las personas que reivindican la posibilidad de desarrollarse profesional y personalmente a través del trabajo. Mediante el trabajo adquirimos no sólo capacidad económica para vivir, adquirimos una identidad social que nos lleva hacia la auto-realización. El pensar en disfrutar con lo que uno hace al final no es más que una elección personal. Tú puedes decidir estar harto de tu trabajo o puedes decidir disfrutar con tu trabajo. Joan Elías tiene una frase genial para esto “con agua y jabón, motivación”, porque tú cada mañana decides qué pilas ponerte para vivir ese día. No deja de ser, como decía Carlos Hernández, cuestión de las gafas que te pones para ver tu vida.

¡Sí! Definitivamente las personas podemos decidir si sufrir con nuestro trabajo, o por el contrario, llevarlo con +actitud+. Gran parte del trabajo que realizamos se sitúa en esta línea: Orientación al Logro, Auto-liderazgo, +Actitud+, Emociones capacitantes, Coaching… Son todos ellos títulos que giran en torno a un mismo tema: aprender a gestionar nuestra vida de forma consciente y proactiva, sintiéndonos más capaces, ganando en aquello que nos hace más humanos, nuestra capacidad de decidir. Adquirir el protagonismo y dejar de ser meras comparsas en su propia vida; eso es lo que la mayoría de las personas en nuestra formación y Coaching desean.

A ser feliz también se aprende. Un ejercicio que propone la Psicología Positiva para incrementar nuestra felicidad es anotar cada día tres cosas por las que te sientes agradecido, y durante 8 semanas. Los estudios señalan que al cabo de ese tiempo las personas que hacen este ejercicio indican sentirse un 25% más felices. Es cosa de hábito. Es cosa de acostumbrar a nuestro cuerpo a los neurotransmisores, como la serotonina que nos hace sentirnos felices. Es cosa de acostumbrarnos a valorar nuestra vida. Es nuestra responsabilidad personal.

Y además, no estamos solos en este empeño. Jornadas como ésta, organizada por Aedipe, ponen el énfasis en la cultura que una Organización puede fomentar en este sentido. Y no es por un tema banal: indicadores de gestión como el incremento de la productividad, la disminución de conflictos o la disminución del absentismo, pueden asociarse a un incremento del “sentimiento de felicidad” en el trabajo.

Aedipe ha elaborado el siguiente decálogo, después de analizar los resultados de una encuesta a la que respondieron más de 250 directivos y que recoge las prácticas que tendría que hacer la Organización y los directivos para crear una cultura de felicidad en el trabajo.

Decálogo de la felicidad

1- Escucha la diversidad de cada empleado
2- Fomenta que cada persona autoevalúe su potencial
3- Potencia el talento personal y profesional
4- Otorga autonomía y responsabilidad en el desempeño
5- Garantiza la tolerancia y la colaboración de todos los equipos profesionales
6- Acuerda flexibilidad individual y colectiva
7- Promueve el trabajo digno y la protección social
8- Vincula la productividad a objetivos medibles que añadan competitividad
9- Recompensa a mandos y directivos comprometidos con la felicidad en el trabajo
10- En resumen, crea felicidad en el trabajo para aumentar la productividad.

Parece que la felicidad está siendo asumida como una necesidad y como un bien al que aspirar tanto por las personas, como por las Organizaciones. Estamos empezando y aún nos queda mucho trabajo, entre otros... ¡aprender a ser felices!

martes, 30 de marzo de 2010

Marcas y pre-juicios

Jane marcó “la marca”. Ayer 29 de marzo, Jane dio una conferencia sobre “Nation Branding” en la Universidad Francisco de Vitoria. Un tema sorprendente, interesante, atractivo. Habló del significado de una marca y del valor de la “Marca España” ante un público de universitarios franceses.

Una marca es un “constructo mental”, una representación de algo a lo que le atribuimos un valor determinado que lo hace único, especial y digno de ser apreciado y buscado. Y no sólo por los atributos que componen la imagen de la marca, sino porque las personas nos identificamos con ella y los atributos que le damos nos los damos a nosotros mismos. A través de las marcas nos re-creamos, crecemos en autoestima, nos posicionamos socialmente, ya que el valor que damos a una marca nos lo apropiamos al elegirla.

Hemos conocido la marca de productos, de empresas, de servicios. Ahora se ha hecho imprescindible el Personal Branding, como tarjeta de identificación para todo profesional que necesite hacerse ver y mostrar el valor añadido que como persona es capaz de dar a una actividad.
Jane hablaba de la marca de una nación, de la imagen que como nación te hace especial en un mundo global. ¿Una nueva aplicación del marketing? El reto no va a estar en construir una imagen de marca, sino en des-construir la imagen ya hecha. Porque las naciones se han llenado de adjetivos a lo largo de la Historia, de leyendas y sentimientos. Percibimos a las naciones no desde una descripción objetiva de sus características, ni desde una valoración de la información actualizada sobre ellas. Percibimos a las naciones desde los pre-juicios fundamentados, tal vez, en hechos fortuitos o puntuales y consolidados, sin cuestionarlos, por la repetición.

Preguntar al auditorio por los atributos del nombre España, resultó esclarecedor. Algunos de los juicios están basados en la evidencia como el sol o la playa. Otros como la bebida, el racismo, o que somos poco trabajadores, puede que sean el fruto de juicios previos poco contrastados. Atributos sobre innovación, tecnología, capacidad productiva, no formaban parte de la imagen que tenían.

Resulta impresionante ver cómo los juicios previos que tenemos sobre las cosas nos pueden llevar a no ver más que una visión distorsionada de algo en un espejo empañado. ¿Adónde nos lleva eso?

Pero la realidad es ésa. Las personas nos formamos pre-juicios sin que éstos sean negativos en sí mismos. Coloquialmente se habla de pre-juicio como una forma de pensar mala, casi indigna. Muy al contrario formarnos pre-juicios es uno de los mecanismos del pensamiento más eficaces que tenemos para manejar tanta información como está a nuestro alcance, la etiquetamos rápidamente para poder responder rápidamente. Los pre-juicios nos facilitan la vida y muy especialmente la vida social. Sin ellos tendríamos que procesar cada palabra, cada persona, cada marca, una y otra vez. Sería una pérdida de la experiencia y el aprendizaje, algo impensable en un sistema tan extraordinariamente eficaz como es la cognición humana.

El problema surge cuando no se nos ocurre cuestionar esos pre-juicios basados en sólo alguna información. No nos entrenamos para cuestionarnos de dónde salen nuestros pre-juicios, cómo los hemos formado, para qué nos sirven, a qué resultados nos llevan. Y lo que es peor, sobrevivimos sin ser conscientes de que esos pre-juicios pueden estar llevándonos a tomar decisiones poco o nada adecuadas a nuestros objetivos y a la vida que queremos vivir.

Por eso el Coaching está impactando de una forma tan impresionante donde se aplica, porque te lleva a pulir el espejo en el que estás mirando el mundo, a cuestionarte si los pre-juicios que tienes son los que te convienen para conseguir lo que quieres.

Puede que no podamos coachear al mundo y llevarles a tener unos juicios previos sobre España más acordes con lo que en realidad somos, pero aprender en los adultos implica también desaprender. Crear una marca de “Nación España” con los atributos más cercanos a lo que somos supone también preguntar “¿Y en qué te basas para decir eso?”

martes, 13 de octubre de 2009

Cambiar

Para nuestra sorpresa, nuestro trabajo de formadores nos ha llevado a darnos cuenta de con cuanta frecuencia las personas vivimos en la inconsciencia. Llegamos a edades adultas sin pararnos a reflexionar sobre nuestras elecciones en la vida, nos dejamos llevar por lo que se espera de nosotros, tomamos decisiones sobre la marcha, hacemos aquello que surge. Incluso sentimos las emociones que nos provoca nuestro entorno, sin darnos cuenta siquiera, de dónde proceden, ni qué son. Sobrevivimos el día a día apenas flotando entre el horario de trabajo y el horario de los programas de televisión.


Reflexionar, pararnos a reflexionar sobre cómo estamos viviendo es algo que ni siquiera nos planteamos.

Como mucho hemos oído decir “Cuando me jubile seré yo mismo”. ¿Cómo es posible? ¡Aplazar vivir tu vida hasta que casi esté agotada!

Por calidad de vida entendemos medios materiales, comodidad, bienestar físico, pero pocas veces pensamos en el bienestar mental como un requisito de esa calidad. Afortunadamente la Psicología Positiva y todas las corrientes actuales centradas en el Desarrollo de la Persona, como el Coaching, están poniendo el énfasis en el bienestar mental, en ser más conscientes de los pensamientos, creencias, valores y emociones que nos llevan a hacer o no hacer; en definitiva, a cómo vivimos.

Cuando nos dan la oportunidad en un curso o en un proceso de coaching de “darnos cuenta”, de tomar consciencia de cómo estamos viviendo, y lo que eso nos supone, y de que podemos elegir cómo interpretar lo que nos ocurre, se nos abre una nueva forma de ver la vida. Vemos con frecuencia personas que… ¡de repente!, sienten que pueden elegir, que no es necesario seguir haciendo lo que hacían. Se identifican ahora como intérpretes de un papel de víctimas que ya no quieren seguir interpretando. Y a pesar de este descubrimiento, no es siempre fácil cambiar el papel de víctima a responsable de sus elecciones. Falta “darse permiso” para hacerlo, permitirse ser un protagonista diferente; y, a veces, no queremos hacerlo. Por comodidad, sobre todo por comodidad. Pero también por instrucciones asumidas que como auténticos virus informáticos bloquean nuestra vida.

La decisión de evolucionar, de seguir en cambio constante como hace cada una de nuestras células del cuerpo, es sólo cuestión de decisión. Siempre retamos a los participantes en nuestros cursos y a nuestros coachees con una pregunta que a nadie deja indiferente, ¿es tiempo de cambiar?