Especializados en acciones formativas singulares y coaching, facilitamos el desarrollo de las competencias necesarias para que una persona se sienta más capaz de alcanzar los objetivos que se propone. Sentirnos capaces hace que nos sintamos con el control de qué hacer en una situación; y eso está en la base del bienestar personal y, como consecuencia, del éxito profesional.

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viernes, 23 de julio de 2010

El arte de ser uno mismo

Quizás sea el arte más complejo y creativo que existe, el arte de construirse como protagonista indiscutible de uno mismo.

Y… ¿quién no es el protagonista de su propia historia? Quien tiene creencias limitantes, quien se siente impulsado a actuar inconscientemente, quien tiene una autoestima baja, quien siente que no tiene el control de su vida, quien tiene la sensación de sentirse arrastrado por los acontecimientos,… ¡demasiadas personas!

El autoliderazgo se reconoce como la clave para la realización personal. Empiezas por definir qué propósito tiene para ti tu vida, porque de esa misión personal surgirán tus metas, tus actos, tus pensamientos, tus sentimientos, incluso tus estados emocionales.

Presentamos nuestras empresas hablando de su misión, de su visión, de sus valores, de su filosofía, y esto lo hacemos porque para las personas es importante conocer esta información, ya que nos permite entender la coherencia y el valor que tiene la empresa.

Y precisamente porque esa es una información valiosa para entender la coherencia y el valor, si para nosotros es importante la autorrealización, es algo que también tendríamos que definir a nivel personal; ya que tener claro nuestra misión, nuestra visión, nuestros valores y filosofía nos impulsa a hacernos responsables de nuestras actos y plantearnos logros acordes con nuestros propósitos.

En una empresa, identificamos el DAFO (Debilidades, amenazas, fortalezas, oportunidades), tomamos decisiones estratégicas de adónde ir; desde ese análisis, definimos objetivos, tácticas, planes de acción.

¿Y a nivel personal?, ¿hacemos el ejercicio de identificar nuestras fortalezas, nuestros puntos débiles, nuestras áreas de mejora, nuestras oportunidades? ¿Qué hacemos ante nuestras limitaciones? Sólo si sabes con qué cuentas, aquello que te hace único, desde tu autoconocimiento tienes posibilidades de gestionar con acierto tus recursos y, además, motivarte.

Liderarse a uno mismo es una competencia intrapersonal de la Inteligencia Emocional que difundió Goleman, y un componente de la inteligencia personal identificada por Gardner, que nos permite autoconocernos, autogestionarnos y automotivarnos, en definitiva, ser el jinete y no el caballo en nuestro galopar por la vida. ¡Llevar las riendas!

Se compone de un conjunto de conocimientos, habilidades y comportamientos que nos permiten elegir un modo de ser propios, y dirigir nuestra forma de actuar en coherencia con el sentido que damos a nuestra vida. Se fundamenta en el ser que soy y se manifiesta en lo que hago. Tiene cinco elementos: la autoestima, el valor que nos damos; los pensamientos que nos hacen sentirnos capaces de lograr lo que nos planteamos; los objetivos que nos proponemos claramente definidos; la gestión proactiva de nuestras emociones, y el ser flexibles y aprender ante el feed-back que recibimos de nuestro entorno.

Podría parecer importante para cualquier persona, pero cuando uno tiene la responsabilidad de liderar a otros, esta tarea es esencial, ya que en el autoliderazgo se fundamenta el liderazgo ante los demás. Si quiero liderar a otros, ¿cómo voy a hacerlo si no sé liderarme a mí mismo?

Especial

10 ideas para el
Autoliderazgo

En esta ocasión, te proponemos 10 ideas y 10 preguntas para trabajar el autoliderazgo.


1. Imagina el discurso de tu funeral, ¿qué te gustaría que dijeran de ti?
Puede que suene un tanto fuerte, pero es un buen punto de partida para decidir qué clase de persona quieres ser. Pensar en lo que quieres que digan de ti te permite darle una misión a tu vida, un sentido y una coherencia a todo lo que haces.

2. Mirando tu vida desde el final, ¿qué metas has alcanzado?
Primero decides adónde quieres llegar en un futuro, y desde ahí, vas haciendo un “retroplan”, un plan desde la meta hasta el día de hoy, indicando los logros parciales que habrás ido consiguiendo para alcanzar tu meta.

3. Objetivos claros, asumibles. ¿Qué metas te propones en tu desarrollo personal?
Tenemos costumbre de fijarnos objetivos de trabajo, pero... ¿y sobre ti mismo, sobre la persona que quieres ser, te fijas objetivos de desarrollo, de adquirir nuevas conductas, nuevos pensamientos, nuevos sentimientos, coherentes con tu proyecto personal?

4. Revisa tu diálogo interior. ¿Qué te dices a ti mismo?
Qué te dices respecto a tu capacidad y posibilidades: “puedo”, “soy capaz”, “me lo merezco”, creencias capacitantes que te llenan de poder, “empoderan”, para conseguir lo que te propones; o si lo que te dices te incapacita y te lleva a no poder conseguirlo.

5. Revisa tus juicios cuando algo no sale bien. ¿Cómo los calificas de fracasos o de errores?
Reconocer lo que no te sale bien como hechos de los que aprender, errores a mejorar y no como fracasos personales. Cuentan que a Thomas Edison le dijeron que había fracasado más de 1000 veces al hacer la bombilla, y él respondió: “No, he descubierto más de 1.000 formas de cómo no hacer una bombilla” ¿Te lo apuntas?

6. Evalúa tu autoestima. ¿Qué puntuación le das?
La autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos. De ahí procede nuestra autoconfianza, nuestra autoimagen y la actitud con la que vivimos. Ser asertivos o no. ¿Qué nota te das? ¿Qué te falta para tener una autoestima de 10?

7. Identifica tus reacciones emocionales. ¿Qué te saca de quicio?
Conocer tus re-acciones, lo que te dispara, lo que te frena, …, es esencial para saber gestionarlas proactivamente y conseguir accionar desde la posibilidad, eligiendo cómo vas a responder, en vez de re-accionar automáticamente.

8. Se el modelo a seguir. Lo que haces, ¿tiene coherencia con quien quieres ser?
El hacer y el ser son coherentes cuando tienes un proyecto de autoliderazgo, cuando buscas la congruencia entre lo que haces con la persona que quieres ser. Es tu ética personal la que se reflejará en tus actos.

9. Aprende del feedback. ¿Te adaptas a tu entorno?
El feedback o retroalimentación es una información que nos dan los demás de cómo nos ven, de cómo actuamos. ¡Es una información tan útil para darnos cuenta de lo que transmitimos! ¿Es esa la imagen que quieres dar, la que es coherente con tu diseño personal? ¿Estás dispuesto a recibir, a cambiar, a ser flexible, a adaptarte? Si no aprendes permanentemente y te adaptas a tu entorno, ¿cómo vas a sobrevivir? Sólo las piedras, que no están vivas, son inmutables.

10. Diseña en feedforward. ¿Tienes clara tu misión?
El autoliderazgo se materializa en el presente, pero adquiere su sentido desde el futuro que quieres tener. Trabajando tu autoliderazgo con feedforward, con proalimentación, anticipas tus posibles errores y tienes posibilidades de evitar lo que no desees. Además, puedes elegir tus comportamientos futuros, y se produce un curioso efecto: “la profecía autocumplida”; cuando eliges tus comportamientos futuros, éstos se cumplen, porque actúas en consecuencia para conseguirlos.

Lo importante no es si alcanzas aquello que te propones, sino que orientas tus esfuerzos hacia lo que quieres y el camino de conseguirlo se convierte en el gran reto. Así lo afirman en fuentes tan diversas como la Terapia de la Gestalt, con el "purpose" de Fritz Perls (1893-1970) o en el poema Itaca de Cavafis (1863-1933).

Poema ITACA, de Cavafis


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.  

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni a la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu camino
si mantienes elevado tu pensamiento,
si una exquisita emoción
penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Ni los lestrigones, ni los cíclopes,
ni el feroz Poseidón podrán encontrarte,
si tú no los llevas dentro, en tu alma,
si no los pone ante tí tu corazón.

Pide que el viaje sea largo,
que sean muchas las mañanas de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Deténte en los mercados de Fenicia,
para comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y que aprendas de los sabios.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca.
Tu llegada allí es tu destino.

Mas no apresures el viaje;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca ya te brindó un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido.

Parecería no tener nada más que darte
y aunque creas hallarla pobre,
Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo,
ahora sabio, con tanta experiencia,
habrás comprendido ya
qué significan las Ítacas.

Constantino Cavafis (1863-1933)