Especializados en acciones formativas singulares y coaching, facilitamos el desarrollo de las competencias necesarias para que una persona se sienta más capaz de alcanzar los objetivos que se propone. Sentirnos capaces hace que nos sintamos con el control de qué hacer en una situación; y eso está en la base del bienestar personal y, como consecuencia, del éxito profesional.

domingo, 24 de enero de 2010

Conferencia en la ICF

Como os habíamos anunciado ya, dentro de la programación de conferencias para el perfeccionamiento profesional de sus asociados, esta semana tuvo lugar en la ICF (International Coach Federation) la conferencia "¿Qué son las emociones y cómo gestionarlas con el Coaching?", impartida por una de sus socios, Isabel Aranda, Coach, Doctora en Psicología de las Organizaciones y Socia Directora de grupo tbc-aranda. 

La conferencia despertó un interés espectacular de asistencia y una prolongada ronda de preguntas, dada la importancia del tema en el Coaching y el vacío de teorías y modelos en este tema que desarrollen la capacidad profesional del coach y maximice la eficacia de los procesos de Coaching que facilita.

La conferencia ha ido desgranando los orígenes neurológicos de las emociones y su significado como respuestas automáticas. Ha ofrecido una clasificación de las emociones que añade operatividad a su entendimiento y manejo y, lo ha vinculado con el comportamiento y la “acción adaptada”, tan buscada en Coaching. Por último, ha ofrecido un modelo de actuación “emoción-acción”, que añade eficacia y rapidez al trabajo con emociones en un proceso de Coaching.

Las propuestas básicas de la conferencia fueron:
  • La emoción como dimensión básica del ser humano, en la que se inscriben el cuerpo y el pensamiento plasmado a través del lenguaje.
  • La distinción entre emociones que capacitan y emociones que incapacitan.
  • Su identificación y vinculación con determinados sentimientos, conversaciones, corporalidad y acciones.
  • La necesidad de que el proceso de Coaching alcance el nivel básico de la acción, la emoción subyacente, y facilite su cambio a una emoción más adaptada a las necesidades del coachee.
  • Modelo “emoción-acción” para facilitar lo que el Coaching consigue, resultados extraordinarios, es decir, resultados que por sí mismo el coachee no podría, o tardaría mucho, en alcanzar.

Debido a la demanda de asistentes, y la valoración de la conferencia, está prevista su repetición en próximas fechas en el mismo foro.

¡Os mantendremos informados!

Y, por supuesto, a los que vinisteis,
¡GRACIAS, DE CORAZÓN!

lunes, 18 de enero de 2010

Emociones

El miércoles próximo daré una conferencia sobre emociones y cómo se gestionan en Coaching en la ICF. Las emociones son el núcleo central de nuestra acción. ¿Cabe alguna duda?
Su origen etimológico así lo indica e-movere: “movimiento hacia”

Trabajando con Coaching te das cuenta de que siempre, en el fondo de lo que el coachee plantea, hay una emoción que origina incapacidad. Incapacidad para pensar de forma eficaz, para tomar decisiones, para hacer, para sentir, en definitiva, para vivir.

La gran dificultad que tenemos las personas es precisamente que desconocemos cuáles son las emociones y cómo las sentimos en nuestra mente y en nuestro cuerpo, y sobre todo, no nos damos cuenta de cómo la emoción determina lo que somos capaces de hacer. Las emociones, por su origen fisiológico, son respuestas automáticas, muy rápidas e inconscientes, y salvo que hagamos el ejercicio de identificar lo que sentimos, no llegamos a ser conscientes de ello.

En un proceso de Coaching, la emoción subyacente termina siendo patente, pero rara vez el coachee la identifica como tal por sí solo. Es gracias al papel que el coach ejerce, que llega con más facilidad a darse cuenta de lo que siente y cómo eso afecta a su vida. Una gran noticia, a la que el Coaching saca un provecho espectacular, es que el pensamiento genera unas sustancias, neuropéptidos, que pueden cambiar lo que sentimos y la emoción que subyace.

La emoción es el escalón básico de la escalera de pensamiento que lleva a la acción. Nos dispone en una dirección u otra, nos pone en disposición de hacer algo o no. Y esto ocurre a cada momento y en cada acción. Un ejemplo de esto: planteamos en un taller de formación un reto a dos grupos divididos al azar. El reto requería pensamiento divergente, colaboración, cercanía física, movimiento, confianza en los demás, y ¡trabajar con los ojos tapados! Estas condiciones, fuera de lo habitual para los participantes, provocaron que aflorara automáticamente su patrón emocional, o dicho de otro modo, su forma habitual de enfrentarse a la vida.

En uno de los grupos, uno de sus miembros comenzó a afirmar “esto es imposible”. Otras personas empezaron a corroborar esta afirmación. Al cabo de 15 minutos, sólo habían realizado leves intentos de probar a resolverlo y, finalmente, suspendimos el ejercicio sin que hubieran podido resolver el reto. En el grupo que actuaba en paralelo intentando resolver el mismo reto, uno de sus miembros comenzó diciendo “¡vamos allá!”, las afirmaciones que se oyeron a continuación tenían el mismo tono, “¡venga!”, “¡esto tiene que resolverse!”. No duraron mucho entre risas y bromas, lo consiguieron… ¡en sólo cuatro minutos!

Después, observando al primer grupo no podían creer lo que estaban viendo. ¡Si era tan fácil….!

Las conclusiones que pudieron extraer eran contundentes. Si tu forma de abordar el reto es desde el miedo, lo más probable es que no lo consigas. Si por el contrario, te sientes seguro de que vas a solucionarlo, ¡lo conseguirás!

Desde la experiencia de trabajo, tanto en formación como en Coaching, no nos cabe duda: la emoción más incapacitante es la ansiedad, que solemos identificar con miedo. El miedo a no ser capaz, a no saber qué hacer, a no ser aceptado, a no ser querido. Es el freno más incapacitante para una persona y, a la larga, si lo mantenemos como nuestro patrón básico para interpretar la vida, determina que vivamos a la defensiva, con todo nuestro organismo sobre-activado y sufriendo un estrés crónico. Las vivencias, interpretaciones de lo que ocurre y las decisiones que tomemos desde este estado nos pueden llevar a vivir, en palabras de los coachees, “una vida que no es mi vida”, a “no ser yo mismo”, a “no encuentro mi hueco”


¿Desde qué emoción vivimos?

Isabel Aranda
Coach - Doctora en Psicología de las Organizaciones

lunes, 21 de diciembre de 2009

Del 09 al 10

Revisar nuestra vida en el 2009: qué he hecho y cómo he vivido, es un buen punto de partida: ¿Dónde estoy? Pregunta que nos abre la puerta para tomar conciencia de nuestro presente. Pero sólo es el primer paso, un punto de partida para la evolución. ¿Ha sido un año de incertidumbre, tal vez bueno, tal vez regular, tal vez mejorable, tal vez especial o maravilloso?

La siguiente pregunta es ¿Dónde quiero estar? ¿Cuál es el futuro que deseo para mí en el 2010? Es el momento de identificar nuevas posibilidades, ser alguien diferente o hacer cosas diferentes, una nueva vida, tal vez. ¿Qué quiero conservar? Identificar aquello que me hace único y especial y las fortalezas que me servirán de palanca para apoyarme y evolucionar ¿Qué me falta para conseguirlo? ¿Poner en práctica alguna de las herramientas de la inteligencia ejecutiva que señala José Antonio Marina: orden, constancia, voluntad o motivación? ¿O tal vez superar un estado emocional que me incapacita para conseguir lo que deseo: miedo, ira, enfado? Pregunta esencial para conocer lo que necesito superar.

Y por fin, la pregunta definitiva. ¿Qué voy a hacer para lograr lo que quiero?

Es el momento de planificar y de orientar nuestro logro hacia la elección de formas de ser y hacer más acordes con nuestros propios deseos. Es el momento de planificar nuestro hacer, pero también nuestro ser, es el momento de plantearnos objetivos personales de crecimiento, de desarrollo y de felicidad. Sí, planificar también nuestra felicidad. Si tenemos metas y retos concretos, encaminamos nuestra energía en conseguirlo. Dice Enrique Rojas que el que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Dice José Antonio Marina que el objetivo de la inteligencia es la felicidad. Inteligencia significa etimológicamente saber escoger. Seamos inteligentes, escojamos quién ser en el 2010.

Nuestra actualidad

Hemos acabado el programa de formación en competencias en Caja de Ávila. De junio a noviembre “hemos vivido” en la Ciudad de la Santa. 120 alumnos a los que hemos formado en Liderazgo, Planificación, Negociación y Orientación al logro.



Ha sido un reto apasionante y un motivo de orgullo apreciar cómo las personas se van sintiendo más capaces, y desde ahí, se dan permiso para hacer cosas nuevas, aplicar técnicas y conseguir resultados diferentes y más eficientes. Nos hemos retado, alineado, reído, compartido, y hemos aprendido. Ahora todos somos más capaces.

El año lo hemos terminado con diferentes proyectos de coaching. Trabajar y trabajar, aprender y experimentar en coaching, ¡qué reto cada día!. Procesos que llevan a nuestros coachees a realizar sus objetivos rápida y satisfactoriamente.


También hemos enseñado lo que es el coaching con el Seminario de Introducción al Coaching para la Asociación de Antiguos Alumnos de la UFV.

Jane ha conseguido su certificación ACC en la ICF.

Seguimos trabajando para conseguir personas más capaces, que puedan superar los estados emocionales incapacitantes que impiden lograr nuestra mejor versión. Mucho trabajo en el diálogo con uno mismo que nos lleva a conseguir los logros que nos planteamos en las competencias personales y sociales.

Especial: Quién quieres ser en 2010

10 preguntas para ser quien quieres ser en el 2010

Te proponemos un ejercicio fascinante para empezar el año identificando quién quieres ser en este nuevo año.

Prepara una cartulina y revistas, pegamento, tijeras. Se trata de hacer un collage con imágenes que reflejen quién eres en el 2010.

Recorta las imágenes con las que te identifiques, palabras, colores, símbolos, todo aquello que te permita reflejar quién eres en el 2010 y pégalas en la cartulina a tu gusto.

Cómo título escribe yo en el 2010 soy … (y aquí anota los adjetivos que quieras)

Escribe también un lema, una frase o mantra que refleje la energía que te lleva a ser quien estás reflejando.

A continuación, reflexiona sobre lo que has hecho. Te sugerimos algunas preguntas para hacerlo, que merece la pena que contestes por escrito.

1. ¿Qué estoy mostrando en el collage, y qué no estoy mostrando?
2. ¿Me siento plenamente reflejado? ¿Falta algo? ¿Quiero quitar algo?
3. ¿Me ha sido fácil o difícil hacer el collage? ¿Por qué?
4. ¿Qué emociones me produce verlo: ansiedad, miedo, alegría, aceptación, tristeza, ira, asco, sorpresa?
5. ¿Qué me transmite: positividad, negatividad o neutralidad?
6. ¿Qué aparecen más: personas, ideas, cosas, acontecimientos, preguntas, aseveraciones?
7. ¿Qué hay igual que en 2009? ¿Qué hay de diferente con respecto a 2009? ¿Qué he cambiado? ¿Qué ha sido fundamental para que ese cambio se haya producido?
8. ¿Están reflejadas mis fortalezas, capacidades y competencias, lo que me hace especial, diferente y único?
9. ¿Qué me está dando fuerza y energía positiva en el 2010?
10. ¿Qué me hace sentirme feliz?

¿Cuál es tu conclusión después de hacerlo?

Ah... y si puedes, compártelo con alguien de tu confianza. Te será aún más impactante. ¡Qué lo disfrutes!