Especializados en acciones formativas singulares y coaching, facilitamos el desarrollo de las competencias necesarias para que una persona se sienta más capaz de alcanzar los objetivos que se propone. Sentirnos capaces hace que nos sintamos con el control de qué hacer en una situación; y eso está en la base del bienestar personal y, como consecuencia, del éxito profesional.

martes, 23 de marzo de 2010

Próxima Conferencia en el COP Madrid

"Emociones, Piscología y Coaching", por Isabel Aranda

Dentro del Ciclo de Conferencias de Psicología y Coaching, que organiza el Grupo de Trabajo de Psicología y Coaching del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, el próximo día 7 de Abril, Isabel Aranda impartirá la conferencia Emociones, Piscología y Coaching.

Dirigida a Psicólogos, impartirá un tema de gran interés en el Coaching, dado que lo que uno llega a hacer está directamente vinculado con las emociones que están en la base de esa acción. Algunos de los puntos clave de la conferencia serán la explicación neurofisiológica de la función de las emociones y su vinculación con la “acción adaptada”, tan buscada en Coaching.
Isabel Aranda
Doctora en Psicología de las Organizaciones
Executive Coach

2ª Conferencia en la ICF Madrid

¿Qué son las emociones y cómo gestionarlas con el Coaching?
por Isabel Aranda

Por segunda vez volvió a llenarse el aforo de coaches ejecutivos y profesionales relacionados con la gestión de personas, ante la nueva convocatoria de la conferencia "¿Qué son las emociones y cómo gestionarlas con el Coaching?", que dentro de su programación de perfeccionamiento profesional convoca la ICF (International Coach Federation). Impartida por Isabel Aranda, despertó un gran interés entre los asistentes, dada la importancia del tema en el Coaching, así como el vacío de teorías y modelos en este tema que desarrollen la capacidad profesional del Coach y maximicen la eficacia de los procesos.

En la conferencia, que tuvo lugar el pasado miércoles 17 de marzo en la sede actual de la ICF en Madrid, Isabel Aranda fue desgranando los orígenes neurológicos de las emociones y su significado como respuestas automáticas. Ofreció una clasificación de las emociones que añade operatividad a su entendimiento y manejo, vinculándolo con el comportamiento y la “acción adaptada”, tan buscada en Coaching. Por último, ofreció un modelo de actuación “emoción-acción”©, que añade eficacia y rapidez al trabajo con emociones en un proceso de Coaching.

El carácter integrador y práctico de las propuestas convierte el contenido de la conferencia en una extraordinaria guía, útil no sólo para Coaches, sino para el público en general. Dada el interés y la demanda de asistencia, la ICF nos ha solicitado una nueva convocatoria.

Especial

10 ideas para generar emociones capacitantes

Te proponemos 10 ideas - coach para dar fuerza a las emociones que te hacen ser más capaz.

“Si es la razón la que hace al hombre, es el sentimiento quien lo dirige”, Rousseau

Las emociones que promueven una mayor sensación de capacidad son la alegría y la aceptación. La alegría nos genera optimismo y la aceptación confianza. Renny Yagosesky, Escritor y Orientador de la Conducta, sugiere para alcanzar la alegría, hay que incrementar las actitudes de gratitud y optimismo, y para desarrollar serenidad (aceptación) aboga por aprender neutralidad o bajo juicio, y relajación frecuente.

Nuestra propuesta de 10 ideas - coach es la siguiente:

1. REVIVE SITUACIONES EN LAS QUE TE SENTISTE PLENAMENTE CAPAZ, EN UN ESTADO DE “FLUIR”: Recuerda un momento en el que estuviste relajado, en un estado de “fluidez", plenamente capaz de conseguir algo, y trata de revivirlo con todas sus sensaciones. La Programación Neurolinguística nos ha dado las pautas concretas para revivir las situaciones sensorialmente y llevarlas a nivel conductual. De esta manera, activas a tu organismo para que se disponga en la misma situación. Cuantas más veces lo hagas, más fuerte es el camino neural que se forma y más fácil le resulta a tu cerebro encontrarlo y termina por ser una forma habitual de estar.
2. IMAGINA LOS SENTIMIENTOS QUE TIENES CUANDO TE SIENTES CAPAZ: Las neuroimágenes funcionales nos han mostrado cómo al imaginarnos una situación activamos las mismas áreas cerebrales que se activan cuando estamos de verdad ante esa situación. Esto significa que simplemente con imaginarnos sintiéndonos capaces, con todos los matices sentimentales que deseemos: pletóricos, contentos, tranquilos, excitados, emocionados, entusiasmados, en equilibrio, “en la zona”, … estamos provocando en nuestro organismo la liberación de las sustancias químicas vinculadas a esos elementos, y por lo tanto sintiéndonos así.
3. PLANTÉATE EXPECTATIVAS NUEVAS: Lo que pensamos influye directamente sobre nuestras emociones y por lo tanto sobre lo que somos capaces de hacer. Las zonas cerebrales encargadas de la percepción están directamente conectadas con los circuitos neuronales de la emoción y contienen “memorias emocionales” de experiencias previas. Como consecuencia de ello, tendemos a estancarnos en ellas y a percibir lo que ya hemos visto, a hacer lo que ya hemos hecho y a pensar como hemos pensado. Además, nos cuesta plantearnos que la realidad que percibimos podría ser percibida de forma diferente. De ahí la importancia y la dificultad de mirar con nuevas perspectivas y plantearnos expectativas nuevas. Sin embargo, el reto es pensar en que somos capaces de hacer cosas nuevas o con niveles mayores de excelencia. Para ello se preparan con un entrenador mental los grandes deportistas.
4. DESCRIBE TUS METAS CON PALABRAS CARGADAS DE EMOCIÓN CAPACITANTE: Utiliza numerosas palabras cargadas de sentimientos que para ti sean significativas cuando te plantees la meta que quieres alcanzar. Escribe cómo te sentirías cuando lo hayas alcanzado. Puedes combinarlo con visualización. Al escribirlo implicamos a más zonas del cerebro con el compromiso de alcanzar la meta.
5. IDENTIFICA LOS FRENOS: A veces generar emociones capacitantes supone sustituir las emociones que estaban precisamente surtiendo el efecto contrario, incapacitándonos. Con frecuencia hay que actuar expresamente para identificarlas. A nivel cognitivo, se analizan las creencias y mandatos que están asociados y se les cuestiona con el fin de invalidarlos.
6. IDENTIFICA LOS PERMISOS QUE TE DAS: ¿Cuál es el diálogo interno que mantienes contigo mismo? ¿Te consideras digno de “ser capaz”?, o por el contrario, ¿crees que no te lo mereces? La autoestima está en la base. Y a veces, a donde hay que mirar primero es a la imagen que tenemos de nosotros mismos y al valor que la damos.
7. TOMA CONSCIENCIA DE TU POSTURA CORPORAL: Una información de primera. El cuerpo muestra nuestras emociones. Hay que tomar consciencia de cuál es la postura, la expresión, el equilibrio con el que estamos y cuál es la que asociamos a estados de capacidad. La conclusión es sencilla: practicar la disposición corporal para reforzar el bucle mente – cuerpo y consolidar el estado capacitante.
8. EQUILIBRA TU ENERGÍA: Cada vez le damos más importancia a la energía de nuestro organismo, porque revela la química que tenemos. Hay numerosas técnicas para trabajar la energía. Todas pasan por algún tipo de trabajo físico. La que no puede faltar es la respiración. Respirar para centrarnos: lenta relajada, abdominal.
9. EMPIEZA A ACTUAR COMO SI... Empieza a actuar "como si" fueras capaz. Muéstrate confiado en que eres capaz, y tu cuerpo y tu mente aprenden a adoptar esta estrategia como habitual.
10. DECLÁRALO: Declarar “soy capaz”, “puedo”, decirlo en alto, utilizar la fuerza de la palabra para reforzar nuestros pensamientos y comprometernos con ello.


La sonrisa cuesta menos que la electricidad... Y da más luz"
(Proverbio escocés)

Las moléculas de la emoción

La doctora Candace Pert (1946 - ) es una investigadora de la neurociencia conocida por sus descubrimientos en los neurotransmisores que están en el origen del funcionamiento químico del cerebro. Ha escrito más de 250 publicaciones científicas. Actualmente trabaja como Chief Scientific Officer en los laboratorios RAPID en Rockville, Maryland (EEUU). En sus libros “Molecules of Emotion” y “All you need to know to feel good” propone un cambio de paradigma, sustentado en los descubrimientos científicos, en la forma de entender a las personas.

Sus estudios han resultado esenciales para el desarrollo de un nuevo campo de la medicina, la psiconeuroinmunología, en el que la mente y el cuerpo no pueden seguir entendiéndose más como partes independientes de la persona, sino como un sistema en el que el foco hay que ponerlo en los procesos, y la clave precisamente de esos procesos son las estrategias emocionales mediante las cuales reacciona la persona.

La doctora Pert, hablando de su libro "Molecules of emotion: the Science Behind Mindbody Medicine” (1988), comentaba que ya se habían identificado más de 72 elementos químicos emocionales específicos. Estos elementos, como las endorfinas y sus receptores correspondientes, están en todo el cuerpo y no sólo en el cerebro como se creía a principio de los años 80. Podemos encontrarlos, por ejemplo, en las células inmunes que se desplazan por todo el organismo, en las células adiposas, a lo largo de la médula espinal, en las válvulas del corazón, o en los esfínteres del aparato digestivo implicados en la digestión. Las moléculas de las emociones se desplazan por todo el cuerpo y encajan en sus receptores específicos, tal y como una llave encaja en su cerradura. Cuando esto ocurre, se produce determinados cambios en la célula. Lo impresionante es que las moléculas de las emociones afectan a todas las células del cuerpo.

Así pues, todas las células del cuerpo responden con una estrategia predeterminada por la evolución ante la presencia de las moléculas de una emoción concreta. Y no sólo responden con una respuesta química, también lo hacen con una respuesta física, vibratoria que genera energía. Al igual que en la música percibimos pautas ordenadas de vibraciones de diferentes frecuencias y entendemos una melodía, nuestras células perciben, a través de los iones, los cambios de vibraciones provocados por los neurotransmisores, y en función de esos cambios, las células, los tejidos, los órganos cambian generando una respuesta de un tipo u otro. Se ha descubierto en el flujo sanguíneo células aparentemente inmunitarias que se desplazan hasta el cerebro y se convierten en células cerebrales. Esas células se organizan según nuestro estado emocional.

Las emociones son estrategias organizativas de nuestro cuerpo y mente que influyen en nuestra conducta. Las implicaciones en nuestro estado de ánimo, nuestra conducta y nuestra salud se hacen evidentes. La doctora Pert señala que los médicos tratan el cuerpo desvinculado de la mente y las emociones, y los psicólogos tienden a tratar la mente separada del cuerpo. Es algo que puede estar pasando también en el Coaching, donde se tiende a trabajar con la palabra para la acción sin considerar la conexión con el cuerpo.

Las investigaciones de la psiconeuroinmunología, demuestran que mente y cuerpo no están separados, sino que son un sistema. Lo físico y lo mental son una unidad funcional y no son realidades separadas. La cualidad de la relación es precisamente la emoción. No podemos ignorarlo por más tiempo.
Isabel Aranda
Doctora en Psicología de las Organizaciones
Executive Coach
Candace B. Pert (1999) Molecules Of Emotion: The Science Between Mind-Body Medicine Scribner
Candace B. Pert (2006) Everything You Need to Know to Feel Go(o)d, with Nancy Marriot

Emociones que capacitan

¿Qué son las emociones? Algo tan esencial y tan nuclear en nuestra naturaleza es con frecuencia desconocido, se nos escapa a nuestro entendimiento, incluso las confundimos. No tenemos nombre para ellas o llamamos emociones a los sentimientos o sentimientos a las emociones, o incluso a las sensaciones. Llamamos estados de ánimo a las emociones, y terminamos llamando emociones a todo lo que de alguna forma no podemos justificar con razones.

Las aportaciones de la neurociencia están clarificando un tema que ha sido del dominio de la filosofía y de la ética, e incluso de la religión a lo largo de la Historia. Las emociones son estrategias para responder ante las situaciones. Fruto de millones de años de evolución y ancladas en lo más profundo de nuestros sistemas biológicos, comprometen tanto al pensamiento, como al cuerpo.

Herederos de una cultura cartesiana, donde el dominio de la razón ha determinado el pensamiento, la ciencia, la filosofía, la educación, en definitiva, todos los ámbitos de acción del hombre, nos encontramos ahora descubriéndonos como sistemas en los que la unión de sus elementos es mucho más que la mera suma.

Las emociones vistas desde algunas teorías filosóficas no pueden conocerse más que por su expresión en el comportamiento. Vistas con un criterio ético son buenas o malas. Vistas desde alguna religión son lo que hacen perder a la persona el control de su comportamiento ideal.

Vistas desde la neurociencia, son parte de nuestra química esencial, con un criterio adaptativo son capacitadoras o incapacitadoras. Nos proporcionan respuestas de éxito o por el contrario nos las impiden. Por lo tanto, no hablemos de emociones negativas o positivas. Lo que hace que una emoción nos capacite o no, son cuatro factores: El primero, las cogniciones que la acompañan, es decir, el tipo de pensamientos y diálogos internos que le hemos asociado; el segundo, el tiempo de permanencia, más allá del momento en el que se origina por un determinado suceso; el tercero, la eficiencia de la respuesta; y el cuarto, el valor adaptativo de las respuestas que origina, es decir, si permiten tener éxito en esa situación o no.

Así, una emoción como la rabia puede ser una emoción capacitante cuando activa todo el sistema mente-cuerpo ante una situación que consideramos una amenaza. Por ejemplo, vamos paseando por un parque y un perro se dispone a atacarnos. Ante esa amenaza, todo el sistema se activa para hacerle frente y, por ejemplo, le gritamos, movemos las manos, avanzamos hacia él, buscamos algo con lo que defendernos, en definitiva, generamos todo un conjunto de acciones para hacer frente al peligro. Otra emoción que es vista como negativa y a la que le tenemos “miedo”, es el mismo miedo, y no tiene porqué ser sólo una emoción incapacitante, también puede ser de gran utilidad como señal de alarma para obrar con cautela ante una situación de riesgo en la que no tenemos claro cómo actuar. O la tristeza que puede ser adecuada para facilitar la introspección, y para asumir situaciones de pérdida con equilibrio.

Por el contrario, cualquier emoción puede llevarnos a la incapacidad cuando son reacciones desproporcionadas a la situación o se fijan como un estado emocional, con poca o ninguna variabilidad y desde el que respondemos pase lo que pase.

Las investigaciones de la neurociencia demuestran que en el bucle mente – cuerpo, los elementos clave son las emociones, el pensamiento, los sentimientos y la acción. Cualquiera de estos elementos puede variar y con ello variar la disposición de la persona hacia la capacidad o la incapacidad. Así, nuestros pensamientos influyen en las emociones que a su vez influyen en todo el cuerpo, no sólo en el aspecto obvio de la expresión corporal sino, y es lo más novedoso, en nuestra salud física y mental y, en definitiva en lo que somos capaces de hacer. Y con demasiada frecuencia no somos conscientes de cuáles son nuestros pensamientos, ni la emoción que implican, ni las limitaciones que nos generamos con ello. A veces sólo con tomar conciencia de ellos empieza a cambiar nuestra disposición y podemos ser más capaces de lograr nuestros retos.

"Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se harán costumbres. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida"
 Mahatma Gandhi
Isabel Aranda
Doctora en Psicología de las Organizaciones
Executive Coach